Desde hace tiempo se sabe que los mosquitos machos se sienten atraídos por el sonido del vuelo de las hembras, revelando un sentido de audición desarrollado.

Hasta ahora, se pensaba que estos insectos requerían tímpanos para una audición de largo alcance, y que las antenas que los mosquitos usaban para escuchar, solo funcionaban a distancias cercanas que no sobrepasan los 30 centímetros.

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Pero los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Cornell en Estados Unidos, revelaron que el sentido auditivo de los mosquitos es capaz de escuchar sonidos a distancias mucho mayores a lo asumido.

Escuchando a lo lejos

La investigación proporcionó evidencia neurofisiológicas y de comportamiento de que los mosquitos Aedes aegypti, trasmisor de una variedad de enfermedades infecciosas, pueden escuchar frecuencias específicas que pueden alcanzar e incluso superar los 10 metros.

Las antenas de los mosquitos perciben los movimientos de las partículas de aire a medida que son arrastradas por ondas acústicas.

Los autores del estudio puntualizan que estas frecuencias se superponen bien con las frecuencias de los mosquitos hembras en vuelo, así como con el habla humana, por lo que el sentido auditivo de los mosquitos es capaz de escuchar a las personas cuando hablan.

Al observar a un mosquito de frente, se distinguen un par de grandes y envolventes ojos, y desde la parte frontal de su cara, desde una base grande y esferoidal, sobresale un par de antenas largas y peludas: sus orejas.

Mientras que los oídos humanos son detectores de presión, las antenas de los mosquitos, con su red fina y entrelazada de pelos flagelares, perciben la velocidad del movimientos de las partículas de aire a medida que son arrastradas por ondas acústicas.

Enfoque novedoso

Para el estudio, los investigadores llevaron a cabo un experimento en el que colocaron electrodos en los cerebros de los mosquitos, y realizaron grabaciones neurofisiológicas del nervio auditivo siendo estimulado por sonidos emitidos por un altavoz a 10 metros de distancia.

Posteriormente, los investigadores se trasladaron a una habitación anecoica super silenciosa, con el propósito de observar el comportamiento de los insectos. Una vez preparados, se procedió a reproducir el sonido de las alas de las hembras batiendo, lo que ocurre a una frecuencia de unos 400 hercios.

Hasta ahora se pensaba que los mosquitos no detectaban sonidos más allá de unos 30 centímetros.

Cuando este sonido se reprodujo a una distancia de hasta 3 metros, la longitud de la habitación, los mosquitos machos en una jaula de malla se pusieron a volar al instante.

Para asegurarse de que los insectos no estaban huyendo como parte de una respuesta grupal, los investigadores comprobaron la reacción individualmente, evidenciando que el comportamiento en respuesta al sonido.

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Los investigadores manifestaron que si bien el estudio proporcionó evidencia tanto neurofisiológica como de comportamiento de que los mosquitos pueden percibir el sonido a distancias mayores a lo asumido hasta ahora, no ofrece ninguna prueba de que esa capacidad sea utilizada para ubicar a las personas.

Desde los primeros días de la tecnología del audio, todos los millones de micrófonos que se fabrican, continúan diseñándose para detectar la presión en lugar de la velocidad, por lo que los resultados de este estudio abren las puertas a un enfoque completamente novedoso en esa área.

Referencia: The long and short of hearing in the mosquito Aedes aegypti. Current Biology, 2019. DOI: 10.1016/j.cub.2019.01.026

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