Como si de una película de acción se tratara, Qi Qisheng, un hombre asiático de 43 años aprovechó un error de la máquina que evitaba que se contabilizara el número de retiros con el que retiró hasta 7 millones de yenes, o el equivalente a un millón de dólares. Qisheng, gerente del antiguo centro de desarrollo tecnológico del Huaxia Bank, descubrió y estudió el comportamiento del error para aprovecharlo a su favor.

Qisheng descubrió que alrededor de la medianoche, el cajero automático no marcaba la cantidad de retiros, por lo que pudo obtener el dinero sin que se le descontara de su cuenta. Normalmente, el sistema reconocería este error y emitiría una alerta de transacción fallida, pero el programador hackeó el sistema introduciendo varios scripts que permitía eliminar estas notificaciones.

El ex gerente estuvo saliéndose con la suya por casi dos años, desde noviembre de 2016 hasta enero de 2018, hasta que el banco descubrió el código y denunció a Qisheng. Al haberlo hallado culpable, las autoridades lo sentenciaron a diez años y seis meses de prisión, multa de 11 mil yenes –equivalentes a unos 1.600 dólares–, y a la pérdida de sus derechos políticos por dos años.

DragonEx prometió responsabilizarse por pérdidas sufridas en su hackeo

¿Cómo lo descubrieron?

Qi Qisheng, de 43 años, enfrenta diez años y seis meses de prisión por haber hackeado un cajero automático para robar un millón de dólares.

A pesar de que las transacciones no quedaban registradas, evidentemente el banco descubrió eventualmente que las cuentas no cuadraban pues habían desaparecido misteriosamente 7 millones de yenes. Finalmente arrestaron a Qisheng en abril de 2018 bajo la sospecha de robo, pero para defenderse, el programador alegó que se trataba de una prueba, se declaró culpable y dijo que había devuelto todo el dinero.

El banco lo perdonó una vez que regresó el dinero y no quiso presentar más cargos, tal vez para evitar la mala publicidad por el grave fallo. No obstante, el jurado no quiso que Qisheng se saliera con la suya, pues sospechaban que había cambiado el dinero a otra cuenta para evitar que lo rastrearan, e incluso consideran que lo ha estado invirtiendo en la bolsa.

Hoy Qisheng enfrenta 10 años en prisión y el banco quedó desenmascarado por el terrible fallo que posiblemente tiene a otros usuarios tratando de aprovechar la situación a su favor.

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