Desde el año pasado Marie Kondo –creadora del “Método KonMari”– se ha convertido en un boom mediático para los amantes del orden, y, hasta para los no tan seguidores de la limpieza y la organización. Sin embargo, no todo es felicidad en el mundo que quiere enseñar a forma la escritora, empresaria y consultora japonesa.

Antes de indagar en lo logrado por Kondo, debemos presentarla correctamente. Desde que era niña, con tan solo cinco años, Kondo empezó a notar interés en las revistas de decoración de su madre y por el katazuke –término japonés para las acciones de ordenar y limpiar–. No obstante fue a sus 19 años cuando decide “patentar” su método de organización mientras asistía a la Universidad de Tokio.

Su pasión por el orden la llevó a organizar y limpiar las estanterías de sus compañeros deportistas mientras se encontraba en el instituto, y en sus años universitarios mantener las cosas en orden le ayudaba a lidiar con la presión de los estudios y los exámenes.

Kondo decidió convertir su hobbie en una carrera, y desde entonces ha escalado hasta llegar a ser el fenómeno mundial que muchos conocen, escritora de cuatro libros sobre el impacto positivo de la limpieza y ahora la protagonista de su propio show en Netflix.

El Método KonMari llega a Netflix

Tras escribir ‘The Life-Changing Magic of Tidying Up’ –lanzado en el 2011, pero distribuido internacionalmente desde el 2014– Kondo alcanzó al número uno en lista de los libros más vendidos según el New York Times.

Para el 2018, el Método KonMari –mezcla entre feng shui y coaching inspiracional– sale de las páginas de los libros y llega a las pantallas de todo el mundo con el estreno de ‘Tidying Up with Marie Kondo’ en la plataforma número uno de streaming, Netflix.

Justo para el Año Nuevo, Netflix estrenó el programa que protagoniza Marie Kondo y que la sigue en el camino de las mejoras de los hogares y las vidas de los participantes de la primera temporada. Desde entonces las casas de los espectadores han sido “víctimas” de ataques sin cesar de limpieza y orden.

De la TV al hogar de la audiencia

Kondo logró convencer a muchos espectadores del show que el proceso de ordenar las casas era tan meticuloso e importante que podía ser considerado un arte, que al parecer ella sabía hacer sin esfuerzo.

Así como lo expresó en el principio de su programa, Kondo lo que buscaba activamente era “hacer feliz a las personas a través de la limpieza” y enseñarles que el orden, y la limpieza, llevan a vivir una vida próspera y alegre.

El éxito de la empresaria japonesa ha sido tan evidente que para el inicio de este año muchos seguidores de su técnica aplicaron el método KonMari hasta el infinito y, al parecer, más allá. Desde la sala de sus casas, los estantes de sus armarios y los anaqueles de la biblioteca del hogar hasta las redes sociales, el orden de los dispositivos móviles, llegando a las relaciones interpersonales.

Niños podrán convertirse en Battle Kitty en el nuevo show interactivo de Netflix

Del hogar al día a día

Tal como lo expresó Kondo en su serie de Netflix, todas las posesiones de un individuo poseen una “chispa de alegría”, como si de algún aspecto místico se tratara. Esto básicamente indica que los objetos personales y familiares generan una energía que le comunica al dueño lo que debe hacer con él: si poseerlo o dejarlo.

Siguiendo con esa premisa, los seguidores del método decidieron llevarlo más allá de las casas y empezar a descifrar la “chispa de alegría” en cada aspecto de la vida. Como si se tratara de la donación de un libro o de ropas que no se utilizarán en ningún momento, las personas han estado limpiando para ser felices todo desde sus celulares hasta el timeline de sus redes sociales.

Si el método de Kondo consiste en percibir la energía de las posesiones y de ahí proceder a tomar las decisiones, es evidente que las relaciones personales no se quedarían por fuera de sus campos de acción. Por ejemplo, quienes vivan en una relación tóxica de cualquier tipo podrán aplicar un kondo move para deshacerse de lo malo y darle la bienvenida a lo bueno.

Marie Kondo no es un dios

Entendiendo que Kondo se ha convertido en un fenómeno mundial y que sus bases de seguidores rondan, y sobrepasan, el millón de seguidores en total –778.000 en Instagram, 319.000 en Facebook y más de 58.000 en Twitter– no debe extrañarnos que tenga sus comentarios negativos y su comunidad de haters.

Todo parte de su concepto de felicidad a través del orden y de cómo propone deshacerse de los objetos, es decir, que lo que para muchos trae felicidad para otros trae mucho trabajo y cero practicidad.

Empezando por la “chispa de la alegría”. Muchas posesiones más que existir por su propósito filosófico, deben mantenerse por un simple hecho de practicidad, es decir, porque son útiles más que emocionales. Para algunos pareciera que Marie Kondo no solo busca vender un sentido de orden y limpieza, sino de poseer solo cosas bonitas y que den alguna especie de presencia y status.

Sin embargo, una de las polémicas que más impactó fue la suscitada por la cantidad de libros que uno debe tener en su casa. Kondo en un episodio comentó que nadie debía tener más de “30 libros”, lo que convirtió a los amantes de los libros y la lectura en Kondo haters que sin duda alguna se dirigieron a las redes sociales para hacerle saber que lo que expresaba era un sacrilegio en esa comunidad.

En general, el concepto de desprenderse de los objetos personales dependiendo de la vibra que uno sienta de ellos a muchos les parece algo extremista. Pero debemos aceptar que el movimiento de Kondo no parece frenar, en cambio, parece ir a todo dar.

Más en TekCrispy