El golf es un deporte muy popular y una plétora de estudios demuestran que su práctica ofrece una cantidad suficiente de actividad física para mejorar la salud y el bienestar general.

Sin embargo, el deporte también tiene un riesgo de lesiones que pueden afectar significativamente el disfrute del juego, y tal como sugieren los resultados de una reciente investigación, el golf moderno ha provocado una epidemia de dolor de espalda entre los jugadores.

Así es como la “charla basura” afecta el desempeño competitivo

Movimientos de gran magnitud

Estudios epidemiológicos han demostrado que más de la mitad de quienes practican el golf para ganarse la vida sufren lesiones en la espalda, y un tercio de los entusiastas de los fines de semana son víctimas de condiciones similares.

Los científicos afirman que el deporte es extremadamente intenso y que incluso pone en peligro la salud pública.

Si bien un swing de golf ejecutado correctamente puede no parecer demasiado estresante, los estudios biomecánicos muestran que muchas partes del cuerpo se mueven a alta velocidad y en rangos de movimiento extremos.

Además, estos movimientos son complejos y requieren un alto grado de coordinación. Para realizarlos correctamente, el jugador requiere de una práctica dedicada donde estos poderosos movimientos pueden repetirse varios cientos de veces por día.

La naturaleza contundente del swing de golf completo incorpora claramente movimientos de tronco, hombros y cadera de gran magnitud. Esta torsión del tronco potencialmente resulta en un estrés espinal considerable.

El doctor Corey T. Walker, investigador afiliado al Departamento de Neurocirugía del Instituto Neurológico de Barrow en Phoenix, Arizona, explicó:

“Aunque parezca inocuo a primera vista, las fuerzas necesarias para generar velocidades de swing que permiten a los golfistas golpear la pelota a sus distancias actuales, son significativas y colocan una carga extraordinaria y una tensión torsional en la columna vertebral”.

Para lograr la aceleración requerida para velocidades de cabeza de palo superiores a los 160 kilómetros por hora en una quinta parte de un segundo, los jugadores realizan un backswing lento y deliberado es seguido por un giro descendente rotativo explosivo.

Producto de años de tensiones

Un swing de golf hace que la columna vertebral gire en una inclinación repetidamente, lo que a su vez estresa la columna vertebral. Este estrés repetido puede generar una condición conocida como discopatía traumática repetitiva (RTD, por sus siglas en inglés).

Entre los golfistas, hasta un 55 % de los profesionales y un 35 % de los aficionados sufren lesiones en la espalda.

Al rotar sus caderas, hombros y manos hacia atrás, los jugadores generan energía potencial enrollada que se libera en un movimiento concéntrico cuando el palo vuelve a bajar.

Veteranos militares con lesiones cerebrales traumáticas tienen un mayor riesgo de suicidio

Los discos intervertebrales actúan como “cojines” entre los huesos de la columna vertebral. La discopatía hace que pierdan flexibilidad, elasticidad y características de absorción de impactos, por lo que las fibras externas que rodean el disco se vuelven quebradizas y se rompen más fácilmente. Al mismo tiempo, el gel en el centro del disco se seca y se encoge.

El equipo de investigación aclara que la discopatía traumática repetitiva es el producto de años de tensiones degenerativas, y espera que los resultados de este estudio guíen a médicos y cirujanos a diagnosticar y tratar a los golfistas con RTD de manera especializada en el futuro.

Referencia: Golf: a contact sport. Repetitive traumatic discopathy may be the driver of early lumbar degeneration in modern-era golfers. Journal of Neurosurgery: Spine, 2019. http://dx.doi.org/10.3171/2018.10.SPINE181113

Más en TekCrispy