A fin de controlar el comportamiento de jóvenes y adolescentes, las instituciones educativas han ideado prácticas disciplinarias tales como expulsar a los estudiantes.

Sin embargo, estas prácticas podrían tener más efectos adversos de lo que se piensa. En este sentido, según un estudio reciente, las expulsiones escolares podrían estar relacionadas con una mayor probabilidad de consumo de drogas durante la adolescencia y la adultez.

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Las practicas disciplinarias más severas en el contexto escolar incluyen desde la suspensión de clases hasta la expulsión de la institución académica. Sin embargo, estas estrategias podrían estar asociadas a consecuencias negativas en el futuro.

Con el objetivo de estudiar el efecto de diversas practicas disciplinarias sobre el comportamiento de los adolescentes, un equipo de investigadores llevó a cabo un estudio. Específicamente, se analizó y comparó el efecto de la suspensión de clases, de la expulsión escolar y de los arrestos policiales sobre el comportamiento futuro de los adolescentes.

Para ello, se trabajó con la base de datos del Estudio Longitudinal de Desarrollo Juvenil de Rochester, en el que se incluye información de 1.000 estudiantes de una gran variedad de razas, etnias y características sociodemográficas.

En este sentido, se prestó especial atención a la información referente al consumo de drogas, autoestima, supervisión de los padres, registros policiales y medidas disciplinarias implementadas en el contexto escolar de jóvenes con edades comprendidas entre los 14 a los 31 años.

De esta forma, se observó que aquellos jóvenes que habían sido expulsados del ambiente escolar tenían más probabilidades de consumir drogas que aquellos que habían sido arrestados por la policía. En este caso, el efecto se observó de forma más marcada en los jóvenes pertenecientes a grupos minoritarios.

En otras palabras, se encontró que las prácticas que excluyen a los estudiantes del contexto escolar se relacionan estrechamente con el uso de drogas en el futuro.

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Durante el tiempo libre y sin supervisión luego de una expulsión, los jóvenes pueden involucrarse en conductas de riesgo.

A modo de síntesis, los investigadores descubrieron que los jóvenes que habían se excluyen del sistema educativo como medida disciplinaria para controlar su comportamiento, tenían más probabilidades de consumir drogas en el futuro.

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Al respecto, se sugiere que la exclusión de los estudiantes del contexto escolar implica un aumento de la cantidad de tiempo no estructurado y sin supervisión, lo que puede hacer más probable la adquisición de comportamientos de riesgo tales como consumir drogas.

Finalmente, los investigadores plantean que estos resultados son una evidencia más de las crecientes preocupaciones sobre los efectos y la efectividad de las prácticas disciplinarias implementadas en el contexto escolar. Por tanto, la invitación es a reflexionar en torno a las estrategias que se están poniendo en marcha para controlar el comportamiento de los estudiantes, teniendo en cuenta el efecto real que estas prácticas pueden tener sobre su conducta futura.

Referencia: Juvenile Arrest and Collateral Educational Damage in the Transition to Adulthood. https://doi.org/10.1177/0038040712448862

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