El polo norte geográfico de la Tierra es fijo, pero el polo norte magnético del planeta, el punto hacia donde apuntan las brújulas, se mueve, y de acuerdo a estimaciones recientes, se desplaza del ártico canadiense en dirección a Siberia más rápido de lo esperado, a razón de 55 kilómetros por año.

Aunque a primera vista pareciera un desplazamiento poco significativo, ese movimiento ha obligado a los científicos a actualizar el modelo del campo magnético de la Tierra un año antes de lo esperado, para que los servicios de navegación, incluidas las aplicaciones de teléfonos basados ​​en mapas, sigan funcionando con precisión.

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Precisión deteriorada

No es noticia que el polo norte magnético se esté moviendo; los registros a largo plazo de Londres y París, mantenidos desde el año 1580, muestran que se mueve erráticamente alrededor del polo norte geográfico durante períodos de unos pocos cientos de años o más.

Este mapa muestra la ubicación del polo norte magnético (punto blanco) y la declinación magnética a principios de 2019.

El Polo Norte magnético se ha estado moviendo en dirección a Rusia al menos desde el año 1831, y el muestreo de rocas indica que el campo magnético de la Tierra ha estado cambiando durante millones de años.

Pero lo que realmente llama la atención es la aceleración en el movimiento. A mediados de la década de 1990, el polo norte magnético aceleró sus movimientos de poco más de 15 a 55 kilómetros al año.

La causa principal de este movimiento resulta de procesos que tienen lugar en el centro del planeta. Un mar de hierro y níquel fundido que giran alrededor del núcleo del planeta, sirviendo esencialmente como un conductor metálico para el campo magnético de la Tierra. Los cambios en ese flujo generan los cambios en el campo magnético.

Pero otros factores también entran en juego, incluyendo los minerales magnéticos en la corteza y el manto superior (especialmente para los campos magnéticos locales) y las corrientes eléctricas creadas por el agua de mar que se mueve a través de un “campo magnético ambiental”.

Como resultado de esos cambios, la precisión del Modelo Magnético Mundial (WMM, por sus siglas en inglés) de la Administración Nacional Oceánica (NOAA), una representación matemática del campo magnético, se ha visto deteriorada.

Antes de lo previsto

Cada 5 años se realiza una actualización del modelo, y la próxima estaba programada para realizarse en el año 2020, pero las “variaciones no planificadas” han degradado la calidad del WMM al punto que la NOAA se vio obligada a publicar una actualización un año antes de lo esperado.

El polo norte geográfico de la Tierra es fijo, pero el polo norte magnético del planeta, el punto hacia donde apuntan las brújulas, se desplaza.

Pero se debe aclarar que esta actualización se usará solo para 2019. A finales de este año, se lanzará el nuevo Modelo Magnético Mundial para el periodo 2020 – 2025.

El lanzamiento anticipado de esta actualización es una buena noticia para una amplia gama de servicios federales, comerciales y militares que dependen del modelo. Servicios como la navegación submarina y la gestión del tráfico aéreo no funcionarían correctamente sin un modelo preciso.

¿Por qué el campo magnético de la Tierra cambia repentinamente?

Pero eso no es todo, otras agencias, como la NASA, la Administración Federal de Aviación y el Servicio Forestal, también se basan en el modelo para el levantamiento, el mapeo, el rastreo de antenas y satélites, así como la gestión del tráfico aéreo.

Incluso las compañías de teléfonos inteligentes y productos electrónicos de consumo necesitan un modelo preciso para proporcionar a sus usuarios mapas actualizados, aplicaciones de brújula y servicios de GPS, así que esta actualización del Modelo Magnético Mundial representa un beneficio para toda la población.

Referencias:

An accelerating high-latitude jet in Earth’s core. Nature Geoscience, 2016. https://doi.org/10.1038/ngeo2859

Geomagnetic acceleration and rapid hydromagnetic wave dynamics in advanced numerical simulations of the geodynamo. Geophysical Journal International, 2018. https://doi.org/10.1093/gji/ggy161

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