La saga literaria de Harry Potter es, quizás, una de las más queridas y reconocidas a nivel mundial. Algo similar ocurre con el mundo cinematográfico derivado de esta. Así, desde el lanzamiento del primer libro de esta saga, niños de todo el mundo –que ahora son adultos- han guardado un rincón especial de su corazón para el niño que vivió.

No por nada, de esta primera saga se han desprendido otras historias que forman parte del universo mágico de Harry Potter; tal es el caso de la serie de películas dedicadas al libro del universo de Harry Potter: Animales fantásticos y dónde encontrarlos.

Aún más, este año, la Sociedad Histórica de Nueva York le ha dedicado sus espacios a analizar la historia de la magia del universo de Harry Potter. Por su parte, el Museo Metropolitano de Arte y el Museo Young de San Francisco, le han dedicado una exposición a la gira “The Boy Wizard”, del Museo Hack.

Allí, se hace un análisis de la historia de la magia vista desde la perspectiva de la Escuela de Magia y Hechicería de Hogwarts. En este sentido, lo que muy pocos saben, es que muchos de los objetos mágicos presentados en el universo mágico de Harry Potter, tienen su base en historias y leyendas de la vida real. Veamos algunos ejemplos.

Bezoares contra venenos

Así luce un bezoar en el mundo muggle.

Durante la primera clase de pociones de Harry Potter, el profesor Snape se jacta de la ignorancia de este sobre el mundo mágico al increparle acerca de los bezoares. En el universo de Harry Potter, los bezoares funcionan como poderosos antídotos contra casi cualquier clase de veneno.

En palabras de Snape: “un bezoar es una piedra extraída del estómago de una cabra, y te salvara de la mayoría de los venenos”.

De hecho, fue una piedra como esta la que ayudó a Harry a salvar la vida de Ron cuando fue envenenado al beber un trago de aguamiel proporcionado por el Profesor Slughorn, la cual estaba destinada originalmente al Profesor Dumbledore para envenenarlo.

En este caso, Harry, recordando la humillación en la clase de Pociones, tomó un bezoar y se lo introdujo a Ron en la garganta, salvándolo de una muerte segura.

Curiosamente, esto no está tan alejado de la realidad, pues en el mundo muggle también existen los bezoares. Tal como se plantea, un bezoar es una acumulación de sustancias no digeribles que forman masas de volumen variable en los intestinos o en el estómago de los animales.

Etimológicamente, la palabra bezoar proviene de un vocablo persa que significa antídoto, pues, se creía que estas piedras anulaban los efectos de todos los venenos.

Ahora, se ha demostrado que los bezoares no actúan realmente contra todos los venenos como se pensaba. Sin embargo, algunos tipos de tricobezoares, es decir, bezoares formados con pelo, pueden anular los efectos del arsénico.

La Piedra Filosofal

Este objeto mágico es tan importante, que le da nombre al primer libro de esta saga: “Harry Potter y la Piedra Filosofal”. A grandes rasgos, la historia gira en torno a la búsqueda Voldemort de esta piedra para retornar a la vida, luego de haber quedado sumamente debilitado tras su encuentro con el niño que vivió.

Técnicamente la Piedra Filosofal, creada por el alquimista Nicolás Flamel, tiene la capacidad de producir oro y le otorga inmortalidad a quien la posee. Por esta razón, es un objeto tan preciado en el mundo mágico.

Sin embargo, la Piedra Filosofal, también llamada la Piedra del Hechicero, no es una idea original de JK Rowling, creadora de la saga. En este caso, un antiguo documento del siglo XVI, llamado Ripley Scroll, arroja pistas sobre la elaboración de esta piedra.

Así, en este rollo de casi seis metros de longitud, puede verse una receta rica en detalles sobre cómo elaborar la Piedra Filosofal. En la vida real, también se creía que esta piedra le otorgaba vida eterna a su creador.

Nicolás Flamel

Así fue representado Nicolás Flamel en las nuevas películas que forman parte del universo de Harry Potter.

Tal como vimos en el caso anterior, en el mundo mágico de Harry Potter, Nicolás Flamel es el creador de la Piedra Filosofal; por tanto, se corresponde con un personaje clave dentro de la historia.

No obstante, Nicolás Flamel fue una persona real que murió en 1418. Específicamente, Nicolás Flamel fue un rabino y terrateniente de la Paris medieval, a quien las leyendas describían como el único alquimista lo suficientemente hábil como para crear la piedra filosofal.

Como dato curioso, existe el mito de que luego de su muerte, al exhumar su tumba, el cuerpo de Flamel había desaparecido. Por tanto, existe el rumor de que realmente fue capaz de crear la mítica Piedra del Hechicero.

Mandrágoras para los petrificados

Las Mandrágoras son plantas que tienen una raíz similar a un ser humano. Estas plantas se nos son presentadas en la segunda entrega de Harry Potter como una cura para aquellos que han sido petrificados.

Sin embargo, al ser sacadas de la tierra, su llanto puede ser fatal para cualquier persona que lo escuche, por lo que se requieren orejeras a modo de protección. Curiosamente, estas plantas no son exclusivas del universo de Harry Potter.

En este sentido, en la vida real existen unas plantas, también llamadas mandrágoras, de la familia de las Solanáceas. Así, estas plantas eran usadas ampliamente en la Europa medieval con fines medicinales, además de formar parte de rituales mágicos.

Aún más, en la vida real, sus raíces también tienen cierto parecido a la figura humana. Adicionalmente, en la medicina medieval, las mandrágoras eran usadas como anestésico y relajante. Esto se debe al alto contenido de alcaloides, como atropina y escopolamina, que inhiben los impulsos nerviosos.

No obstante, es importante tener presente que las raíces y las hojas de las mandrágoras son venenosas y pueden causar alucinaciones.

La maldición asesina: Avadra Kedavra

Avadra Kedavra es uno de los maleficios más oscuros en el universo mágico de Harry Potter.

Avadra Kedavra, el maleficio asesino, se trata de uno de los hechizos de magia negra más poderosos y siniestros dentro del universo mágico de Harry Potter. No por nada, forma parte de los maleficios imperdonables.

Cuando este hechizo es lanzado correctamente sobre cualquier organismo vivo, la maldición le causa una muerte instantánea e indolora a su víctima, sin ningún signo de violencia.

Lo que es aún peor, a menos que alguien se sacrifique en favor de la víctima, la maldición asesina no puede ser bloqueada por medios mágicos, pues los encantamientos defensivos no protegen contra ella.

Ahora bien, tal como lo ha ratificado J.K. Rowling, Avada Kedavra, proviene de una frase conocida por aquellos que se encuentran inmersos en el mundo de la magia: “abracadabra”. En el pasado, se creía que la palabra “abracadabra”, funcionaba como un amuleto con poderes curativos.

De hecho, en “Liber Medicinales”, un libro médico del siglo XIII, se instruye a los lectores a escribir esta palabra completa repetidas veces, omitiendo una letra en cada línea subsiguiente.

Luego, según el texto, el amuleto puede utilizarse como un amuleto alrededor del cuello que eliminaría la fiebre inducida por la malaria.