Un hecho que marcará un antes y un después en las redes sociales acaba de firmarse en Nueva York: la fiscal general de la ciudad, Letitia James anunció la prohibición de la venta de seguidores falsos. La autoridad llegó a un acuerdo con Devumi, una compañía que solía lucrarse con millones de dólares vendiendo bots a compañías para inflar sus cifras de seguidores.

De acuerdo con el informe oficial, es el primer acuerdo de su clase en el país que determina que la venta de seguidores falsos y “me gusta” es una actividad ilegal, además de representar un robo a la identidad. “Los bots y otras cuentas falsas han estado corriendo rampantes en las plataformas de redes sociales, normalmente robando las identidades de personas reales para perpetrar fraude”, expresó la fiscal James.

Vender seguidores falsos, una práctica común en redes sociales

Letitia James, Fiscal General de Nueva York

Aun cuando se trata de una falta de ética, muchas marcas –y hasta mandatarios– han acudido a empresas que se especializan en vender listas de seguidores falsos para inflar los números de sus perfiles. Para nadie es un secreto que los seguidores son la tarjeta de presentación para cualquier influencer o cuenta que quiera monetizar su presencia digital.

Estas listas de seguidores falsos no son nada económicas y por ello varias empresas como Devumi se han hecho millonarias cometiendo tal fraude. Entre las cuentas que figuran en estas listas están las manejadas por computadora –las cuentas bots– o aquellas controladas por una persona que pretende ser otras –cuentas títere–.

Según se narra en el informe, Devumi utilizaba información de cuentas reales como fotografías y perfiles sin el consentimiento ni conocimiento del dueño. La compañía dejó de operar a mediados de 2018 cuando la fiscalía anunció el inicio de la investigación que además impactó fuertemente en sus ventas.

Antecedentes que prohíben el fraude

El año pasado, TripAdvisor envió a la cárcel al dueño de una compañía llamada Promo Salento que solía vender reseñas falsas a sitios turísticos como hoteles y restaurantes. TripAdvisor demandó a la compañía por fraude y se hizo justicia sobre el caso. Como resultado, el hombre debe enfrentar nueve meses en la cárcel y pagar una multa de ocho mil euros.

Muchas compañías de internet han estado trabajando por evitar y prevenir el fraude ya sea con reseñas falsas o con bots para inflar el número de seguidores, y a pesar de que el entorno digital es difícil de penalizar, ya se ha demostrado que la actuación en conjunto con las autoridades tiene efectos positivos sobre estos casos.

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