Los hallazgos de un estudio realizado en conjunto por botánicos australianos y belgas, demuestran que las plantas no solo perciben el contacto, sino que en realidad lo detestan.

El resultado de la investigación muestra que las plantas son muy sensibles al tacto y que el contacto repetido podría afectar negativamente su crecimiento.

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Respuestas defensivas

Para la investigación, los científicos realizaron un experimento utilizando Arabidopsis thaliana. El equipo cultivó una cantidad de estas plantas y, a las cuatro semanas de edad, comenzó a tocarlas con un pincel suave cada 12 horas durante 36 horas.

Los resultados de la investigación proporcionan nuevos enfoques para reducir la sensibilidad y optimizar el crecimiento de las plantas.

Durante el estudio, el equipo de investigadores descubrió que solo un toque es suficiente para activar las respuestas genéticas defensivas de las plantas, una reacción que evolucionó para impedir el ataque de insectos y otros animales herbívoros.

Esta respuesta normalmente conduce a la producción de productos químicos que actúan como un elemento disuasivo para insectos y otros animales, pero curiosamente, el mecanismo biológico se activa incluso con el menor contacto de un ser humano y mediante el roce entre dos o más plantas provocado por el viento.

Los científicos están muy entusiasmados con este descubrimiento porque resalta la complejidad de mecanismos biológicos fascinantes.

Un punto a considerar, resaltan los autores del estudio, es que no todas las tensiones mecánicas son negativas ya que, por ejemplo, el contacto de un insecto polinizador es fundamental; por lo tanto, es importante poder entender también cómo saben las plantas cuando se trata de un contacto “amigo” o “enemigo”.

Nuevos enfoques

La razón que subyace en la fuerte reacción de las plantas al tacto aún no se ha determinado, pero estos hallazgos proporcionan una comprensión ampliada de los mecanismos de defensa genética involucrados.

El estudio reveló que solo un toque es suficiente para activar las respuestas genéticas defensivas de las plantas.

En complemento, los resultados del estudio revelan nuevos enfoques para, a través de modificaciones genéticas que influyan en la reacción al tacto, reducir la sensibilidad y optimizar el crecimiento de las plantas, y por ende de cultivos.

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Para eso, sin embargo, los científicos deben que tener cuidado, ya que podría ser fácil dejar de lado algunos otros sentidos importantes en el proceso, como la sensibilidad al frío y al calor o la defensa contra enfermedades.

De acuerdo con los autores del estudio, sus próximos pasos serán analizar la respuesta al tacto en especies de cultivos específicas, así como observar las posibles consecuencias de las plantas reproductoras que sean menos sensibles al tacto y cómo impactarían el entorno.

Referencia: Mitochondrial function modulates touch signalling in Arabidopsis thaliana. The Plant Jouernal, 2018. https://doi.org/10.1111/tpj.14183

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