Durante los últimos años, hemos sido testigos de la popularidad que han adquirido peligrosos desafíos en línea en los que se invita a las personas, especialmente a los jóvenes, a poner en marcha comportamientos que pueden tener consecuencias peligrosas.

Ejemplo de ello podemos encontrarlo en el reciente “Bird Box Challenge”; este consiste en realizar diversas actividades cotidianas con los ojos vendados. Sin embargo, los participantes fueron mucho más allá, lo que ocasionó lesiones en muchas personas.

Ahora, un equipo de investigadores sugiere que los trastornos de conducta y la depresión podrían ser factores de riesgo que predisponen a los jóvenes a involucrarse en peligrosos retos virales como este.

Peligrosos retos en línea amenazan la vida de los jóvenes

Desde hace un tiempo, se han hecho populares retos en línea que pueden tener peligrosas consecuencias para sus participantes. Quizás, el ejemplo más significativo podría ser el llamado “Reto de la Ballena Azul”. Sin embargo, no son pocos los ejemplos de esta situación.

No obstante, no son pocos los retos virales con estas características, tal como el “Tide Pod Challenge”, que consistía en comer capsulas de detergente líquido. Igualmente, el “Juego de la asfixia”, en el que se invita a los participantes a estrangularse hasta el desmayo y grabar un video.

Dada la popularidad de estos peligrosos retos en línea, muchos investigadores se han propuesto a identificar posibles factores de riesgo que podrían predisponer a los jóvenes a participar de estos desafíos.

En este caso, un equipo de investigadores sugiere que algunos trastornos psicológicos, como la depresión y los problemas de conducta, podrían aumentar el riesgo de que los jóvenes participen de estos peligrosos retos virales. Para ello, se trabajó con 1.800 jóvenes de una escuela secundaria.

De esta forma, se descubrió que 10% de los jóvenes habían participado en el “Juego de la asfixia” al menos una vez. Asimismo, se observó que aquellos que habían participado en este reto tenían el doble de probabilidades de sufrir depresión o tener algún trastorno de conducta.

Trastornos psicológicos podrían subyacer a la participación de los jóvenes en estos retos

Muchos jóvenes han resultado heridos tras involucrarse en el “Bird Box Challenge”.

Tal como se ha visto, los retos virales pueden tener consecuencias devastadoras para sus participantes. A modo de ilustración, en el “Juego de la asfixia”, se produce un corte en la circulación de sangre y oxígeno hacia el cerebro que puede ocasionar desde dolores de cabeza, daño ocular, convulsiones y daños neurológicos, hasta la muerte.

Por tanto, resulta imperante identificar a aquellos jóvenes que corren un mayor riesgo de involucrarse en este tipo de prácticas a fin de poner en marcha mecanismos preventivos que eviten la viralización de estos retos.

Al respecto, se sugiere que los jóvenes que sufren de depresión y de ciertos trastornos de conducta tienen un mayor riesgo de participar en este tipo de desafíos. En particular, estos jóvenes suelen tener dificultades para seguir las reglas establecidas y respetar a los demás.

No obstante, es importante aclarar que, al tratarse de una simple asociación, no es posible hablar de relaciones causales entre el estado psicológico de los jóvenes y su participación en este tipo de juegos. En este sentido, el fenómeno recibe influencia de múltiples factores que deben ser estudiados como una interacción compleja.

Finalmente, los investigadores recomiendan a padres y maestros prestar atención al comportamiento de los jóvenes a fin de identificar posibles señales que puedan servir de indicadores respecto a la ocurrencia de alguno de estos problemas.

De esta forma seria posible la puesta en marcha de estrategias preventivas que eviten consecuencias negativas como las observadas hasta el momento.

Referencia: Adolescent Mental Health and the Choking Game, (2019). https://doi.org/10.1542/peds.2017-3963

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