En septiembre de 2018, un grupo de activistas defensores de la privacidad acusó a Google y a la industria de la publicidad en línea por supuestamente violar de manera masiva y continua los datos privados de los usuarios, compartiendo la información personal de los usuarios entre empresas sin ningún tipo de base legal ni seguridad.

Ahora, han sido presentadas nuevas pruebas que revelan que los datos personales que estas compañías utilizan para seccionar su contenido publicitario incluyen información sobre la orientación sexual, el origen étnico, enfermedades y discapacidades, e incluso las creencias religiosas de los usuarios.

Las denuncias han sido presentadas por Panoptykon Foundation, uniéndose a las quejas presentadas anteriormente por grupos de defensa de la privacidad en Irlanda, Reino Unido y Polonia. En el comunicado, la organización asegura:

Cada vez que visita un sitio web que utiliza subastas de anuncios, la información personal sobre usted se transmite en “solicitudes de oferta” a decenas o cientos de compañías. Parte de este proceso clasifica lo que ve o escucha o escucha (…) Las categorías pueden ser benignas, como ‘motores Tesla’, ‘bolos’ o ‘artilugios’. Pero, como muestra la nueva evidencia presentada hoy, también pueden ser extraordinariamente sensibles.

Una de las situaciones más preocupantes presentada por los activistas en su denuncia tiene que ver con el hecho de que los anunciantes se dirigen a los usuarios que han sido víctimas de abuso con publicidad, así como también a los usuarios sensibles a trastornos de la alimentación.

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En este sentido, la denuncia afirma que las ID de seguimiento que utilizan las compañías publicitarias en línea, incluyendo Google, se pueden incorporar a las listas de anuncios de acuerdo con la actividad de los usuarios al navegar en Internet, lo que representa una clara violación de los principios de privacidad según el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, por sus siglas en inglés) de la Unión Europea.

La misiva asegura que no existe transparencia en este proceso publicitario, lo que hace imposible que los usuarios puedan ejercer sus derechos bajo la regulación actual. Actualmente, las personas no tienen forma de verificar, editar o eliminar las categorías a las que han sido asignados en términos de marketing, a pesar de que sean utilizados sus datos personales.

Esta nueva evidencia llega luego de que la autoridad francesa de protección de datos impuso una multa a Google de US$ 50 millones. Evidentemente, el gigante tecnológico prometió presentar una apelación al caso.

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