Cuando se trata de la salud, rápidamente pensamos en las bacterias como agentes perjudiciales, pero se trata de una percepción errónea, ya que requerimos que ciertos microorganismos colonicen nuestro cuerpo para posibilitar la realización de funciones vitales.

Ahora, investigadores de la Universidad de Michigan han descubierto una nueva relación simbiótica que tenemos con las bacterias en nuestras narices y gargantas, algunas de las cuales pueden ayudar a combatir el virus de la gripe.

Identificando especies bacterianas

Una de las funciones principales de la nariz es actuar como un filtro de aire, capturando patógenos inhalados antes de que puedan entrar al cuerpo y causar daño. Pero, por supuesto, no siempre funciona, y algunas veces el virus de la gripe se filtra.

El microbioma del sistema respiratorio podría ayudar a los investigadores a vencer el virus de la influenza (en la imágen).

El estudio buscó investigar si las bacterias que colonizan la nariz y la garganta desempeñan algún papel en el hecho de que una persona expuesta al virus de la gripe desarrollara la enfermedad o no.

Para ello, el equipo analizó los datos recopilados durante una encuesta longitudinal realizada entre 2012 y 2014: El Estudio de Transmisión de Hogares de Nicaragua, el cual dio seguimiento a 717 participantes de 144 hogares, para estudiar cómo se propagó el virus de la gripe entre los miembros de la familia y las comunidades.

En este último análisis, el equipo de investigadores observó a los 537 participantes que no tenían gripe al comienzo del estudio. Se tomaron muestras de bacterias de la nariz y la garganta de cada uno de los participantes, y ejecutaron la secuenciación del ADN para determinar qué bacterias estaban presentes y en qué cantidades.

El equipo identificó cinco grupos diferentes de especies de bacterias, que denominaron comunidad estado tipo (CST) 1 a 5. Luego, determinaron qué personas tenían CST, y evaluaron si esos participantes contrajeron la gripe al final del estudio.

La idea los científicos era comprobar si ciertos grupos de bacterias reducían la probabilidad de enfermarse, y eso fue exactamente lo que evidenciaron.

Enfoque inédito

Primero, el equipo se ajustó a otros factores que podrían influir en la probabilidad de que cada persona contrajera la gripe, como su edad, si habían sido vacunados, su exposición al tabaco y la cantidad de personas en su hogar.

Una de las funciones principales de la nariz es actuar como un filtro de aire, capturando patógenos inhalados antes de que puedan entrar al cuerpo y causar daño.

Una vez realizados esos ajustes, los investigadores notaron que, en particular, las personas con CST 4, que incluye niveles comparativamente altos de bacterias como Fusobacterium 1, Neisseria 1 y Streptococcus 1, parecían tener menos probabilidades de contraer la gripe que aquellas personas con otras CST.

Si bien el vínculo es intrigante y ciertamente brinda un enfoque inédito que podría fundamentar el desarrollo de nuevos tratamientos para enfermedades como la gripe y la neumonía, el equipo resalta que este estudio solo brinda un primer paso en esa dirección y que la ruta para alcanzar esa meta es larga.

En el siguiente paso, los investigadores esperan realizar estudios similares en una población diferente y posiblemente seguirlos por más tiempo para examinar infecciones bacterianas secundarias.

Referencia: The respiratory microbiome and susceptibility to influenza virus infection The respiratory microbiome and susceptibility to influenza virus infection. Plos One, 2019. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0207898