Aunque a veces no seamos testigos de ello, todos los días ocurren actos de bondad que enternecerían el corazón de cualquiera. En estos casos, las personas suelen comportarse de forma altruista, dejando de lado intereses propios a fin de ayudar a alguien.

Sin embargo, estando en la era de comunicación, muchas personas critican a aquellos que publican sus buenas obras en las redes sociales. Al respecto, se argumenta que los actos de bondad deben hacerse de forma desinteresada, por lo que publicarlos en las redes sociales y hacerse eco de ellos no es más que una muestra de egocentrismo y ganas de llamar la atención.

En este sentido, se plantea que ayudar a otros por llamar la atención les resta sentido a los actos de bondad, pues más que perseguir el objetivo de hacer del mundo un lugar mejor, representan una estrategia para dirigir los focos de atención hacia sí mismos.

Por otro lado, hay quienes aseguran que publicar una buena obra en las redes sociales, independientemente de las motivaciones que subyacen al acto, puede tener un efecto positivo sobre el comportamiento del resto de la sociedad.

Tal como vemos, compartir un acto de bondad en las redes sociales puede ser interpretado de dos formas que pueden parecer contrapuestas. Sin embargo, si analizamos los procesos que mantienen el comportamiento humano, podemos desarrollar una mirada más profunda del fenómeno y entender que, en algunos casos, las cosas no son tan dicotómicas como parecen.

¿Compartir un acto de bondad en las redes sociales es egocentrismo?

El egocentrismo podría entenderse como un rasgo de personalidad o una tendencia del comportamiento a partir del cual las personas actúan, casi única y exclusivamente, por intereses propios, en detrimento de las necesidades de los demás. Por ejemplo, si una persona si una madre regala un juguete a cada uno de sus hijos y, en lo que esta se ausenta, uno de ellos le quita el juguete al otro, se dice que el niño está siendo egoísta.

En el caso que nos atañe, se plantea que las personas que comparten sus actos de bondad en las redes sociales son egoístas pues, en lugar de actuar por el bien de los demás, lo hace por recibir atención y alimentar su ego.

En otras palabras, se critica este comportamiento bajo la premisa de que sus actos de bondad, más que perseguir el objetivo de hacer del mundo un lugar mejor, como es el deber ser en lo que al altruismo respecta, tienen como fin último recibir el reconocimiento y la aprobación de los demás, lo que sirve como alimento al ego. Podría decirse entonces que se trataría de un acto de propaganda personal.

Sin embargo, antes de reprochar estas motivaciones, debemos tener presentes dos factores. En primer lugar, teniendo en cuenta que el ser humano es una especie social, el reconocimiento de sus pares es una importante fuente de motivación para una buena parte de nuestros comportamientos.

Por otro lado, cuando las personas hacen algo que les hace sentir bien, tienden a repetir ese comportamiento en el futuro. Es lo que se conoce como principio del placer. Profundicemos en estos factores.

¿Por qué las personas comparten sus buenas obras en las redes sociales?

El comportamiento humano puede explicarse en función de diversos factores. En particular, se argumenta que las personas comparten sus buenas obras porque les hace sentir bien consigo mismas y con el objetivo de recibir la aprobación de los demás. Esto es lo que la ciencia dice al respecto.

Principio del placer

Muchos teóricos afirman que el comportamiento del ser humano es motivado por el hedonismo. Esto implica actuar en función de lo que nos produce placer y evitar aquello que resulta desagradable.

En este sentido, se plantea que repetiremos comportamientos que nos hagan sentir bien con nosotros mismos y que, al mismo tiempo, eviten cualquier forma de malestar.

Si tomamos estos planteamientos para analizar el comportamiento de aquellos que comparten sus actos de bondad en las redes sociales, podríamos decir que, en lugar de actuar de forma altruista, están siendo motivados por el principio del placer.

Esto, de acuerdo a algunas corrientes morales, restaría valor a los actos de bondad, ya que, más que querer ayudar a otros, las personas buscan sentirse bien consigo mismas. No obstante, dejando de lado la moral, un campo de análisis empañado por la subjetividad, es posible comprender este comportamiento desde la mirada científica.

Al respecto, los expertos en comportamiento humano plantean que la conducta, humana y animal, está sujeta a los principios del aprendizaje. A grandes rasgos, estos principios plantean que todo comportamiento que resulte en consecuencias agradables se mantendrá en el tiempo y se repetirá en el futuro.

Por su parte, los comportamientos que impliquen consecuencias desagradables dejaran de repetirse en el futuro. De acuerdo a esto, si una persona muestra un acto de bondad, lo comparte en las redes sociales y esto le produce placer, será más probable que repita este comportamiento en futuras ocasiones.

Ahora bien, no se trata de justificar este comportamiento. Mas bien, el objetivo es separar la explicación científica de esta conducta de su evaluación sobre la base de criterios morales.

En este sentido, compartir las buenas obras en las redes sociales, independientemente de su evaluación moral, se repetirá en el futuro su esto genera una sensación de bienestar, ya que forma parte de la naturaleza humana.

Por otro lado, tal como veremos a continuación, hacer de conocimiento público una buena obra, genera reconocimiento por parte de los demás, lo que también representa una gran fuente de motivación para el ser humano.

Reconocimiento social

Está bien establecido que el ser humano es una especie biopsicosocial. Esto significa que el comportamiento humano se entiende en función de la interacción entre sus procesos biológicos y psicológicos, enmarcados en las convenciones sociales delimitadas y aceptadas por la comunidad a la que se pertenece.

Por tanto, una importante fuente de motivación para el ser humano gira en torno a la aprobación y el reconocimiento de los demás. En particular, diversas investigaciones han demostrado que el reconocimiento de otros es una fuerza poderosa que nos mueve a comportarnos de diversas maneras.

En el caso de las personas que comparten sus buenas obras en las redes sociales, podría decirse que están buscando el reconocimiento y la aprobación de los demás. Teniendo esto en cuenta, más allá de calificar el hecho como bueno o malo, tarea que le atañe al campo de la moral, puede explicarse científicamente.

De esta forma, cuando una persona publica sus actos de bondad y recibe interacciones positivas por parte del grupo social al que pertenece, tendrá más probabilidades de repetir este comportamiento en el futuro.

A modo de síntesis, es posible afirmar que la conducta sujeta a análisis, más allá de ser cuestionada moralmente, puede explicarse en función de los principios del aprendizaje que determinan qué comportamientos forman parte del repertorio conductual de las personas.

Por otro lado, siguiendo en el ámbito de la ciencia, compartir los actos de bondad en las redes sociales puede tener efectos positivos sobre la sociedad.

¿Qué efectos podría tener compartir las buenas obras en las redes sociales?

Nuestro comportamiento influye y recibe influencias de nuestro entorno, por tanto, cada una de nuestras conductas tiene un efecto sobre las personas que nos rodean y el comportamiento de los demás tiene un efecto particular sobre el propio.

Al respecto, muchos argumentan que publicar los actos de bondad en las redes sociales y distintos medios de comunicación, puede servir de ejemplo para que otras personas se comporten de forma similar. Veamos qué dice la ciencia al respecto.

Aprendizaje social

Una de las teorías que se han usado más ampliamente para entender y explicar el comportamiento humano, es la Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura. A grandes rasgos, esta teoría plantea que las personas aprenden y desarrollan comportamientos a partir de la observación de otros individuos.

En nuestra vida cotidiana, observamos constantemente el comportamiento de aquellos que nos rodean, los cuales funcionan como modelos. Esta exposición al comportamiento de los demás tiene influencia sobre nuestro propio comportamiento.

Para probarlo, Bandura diseñó un experimento. En este, conformó dos grupos de niños que, en un primer momento, fueron expuestos a una serie de videos y luego fueron observados mientras jugaban libremente en una habitación repleta de diversos tipos de juguetes.

Específicamente, mientras uno de los grupos de niños fue expuesto a videos de contenidos agresivos, el otro grupo de niños observó producciones de contenido neutral. Posteriormente, se observó que los niños que habían observado videos violentos tendían a jugar de forma mucho más agresiva en la segunda fase del experimento.

Ejemplos como este ocurren constantemente en nuestra vida cotidiana. Los niños aprenden observando a sus padres, los adultos aprenden observando a aquellos que admiran, etc. No por nada, los sabios invitan a enseñar con el ejemplo.

Sobre la base de esto, compartir los actos de bondad en las redes sociales podría funcionar como un ejemplo para que las personas imiten este comportamiento.

En este sentido, las personas expuestas a esta clase de contenidos en las redes sociales podrían sentirse más motivadas a comportarse de la misma forma si lo perciben como una buena acción y si esto resultará en consecuencias agradables en el futuro inmediato.

Ahora bien, una vez que entendemos por qué las personas comparten sus actos de bondad y qué efectos puede tener esto sobre la sociedad, aún queda por determinar si, finalmente, este es un comportamiento egoísta o una forma de dar el ejemplo.

Entonces, ¿Egocentrismo o ejemplo?

Tal como hemos visto, las personas comparten sus actos de bondad en las redes sociales porque les hace sentir bien y eso les hace ganar reconocimiento de los demás. En este sentido, podría decirse que, al ser motivado por el principio del placer, este es un acto de egocentrismo.

Al mismo tiempo, se ha observado que esto puede aumentar las probabilidades de que otras personas se comporten de forma similar y repitan los mismos actos de bondad en otros escenarios. Teniendo esto en cuenta, también es posible afirmar que se trata de una forma de dar el ejemplo.

Sin embargo, al aludir a las causas del comportamiento, podemos darnos cuenta de que, independientemente de las motivaciones intrínsecas de cada persona, esta clase de comportamientos forman parte de la naturaleza humana, pues tendemos a hacer cosas que nos hagan sentir bien y a buscar la aprobación de quienes nos rodean.

Así, habrá personas que hagan esto por llamar la atención, mientras que habrá otras que lo hagan para demostrarle al resto de las personas que con nuestras acciones podemos hacer del mundo un lugar mejor. Incluso, habrá quienes se aprovechen de esto para obtener ganancias particulares.

No obstante, dado que forma parte de la naturaleza humana, es posible entenderlo y explicarlo desde la mirada científica. Ya dependerá de los principios morales de cada quien decidir si esto es bueno o malo.

Referencias:

  1. Selfishness examined: Cooperation in the absence of egoistic incentives. https://doi.org/10.1017/S0140525X00025292
  2. Incentives and Prosocial Behavior. https://doi.org/10.1257/aer.96.5.1652
  3. Prosocial Behavior: Multilevel Perspectives. https://doi.org/10.1146/annurev.psych.56.091103.070141
  4. Social Learning Theory of Aggression. https://doi.org/10.1111/j.1460-2466.1978.tb01621.x
  5. Social Learning and Imitation. https://doi.org/10.2307/1169510

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