Cuando nos proponemos alcanzar una meta o lograr un determinado objetivo, necesitamos una gran cantidad de autocontrol. Sin embargo, algunas personas pueden mostrar problemas para poner en marcha su fuerza de voluntad.

En este sentido, en la mayoría de los casos, las personas empiezan a cumplir sus propósitos los primeros días, pero, pasado un tiempo, pareciera como si su autocontrol se hubiese acabado.

Estas son algunas de las estrategias clave para potenciar tu autocontrol

Sobre la base de esto, durante mucho tiempo, los científicos se han preguntado si el autocontrol es una habilidad aprendida o un recurso limitado. Veamos que dicen los expertos al respecto.

¿Recurso limitado o capacidad aprendida?

Para abandonar hábitos poco saludables, se requieren grandes cantidades de autocontrol.

A grandes rasgos, el autocontrol es definido como la capacidad de postergar gratificaciones inmediatas a fin de lograr objetivos superiores. Por ejemplo, cuando una persona rechaza un trozo de torta porque está cuidando sus niveles de glucosa en marcha, está mostrando autocontrol.

Sin embargo, como muchos temas relacionados al comportamiento humano, existen muchas posturas que pretenden explicar esta habilidad. En este caso, mientras un enfoque sugiere que el autocontrol es un recurso limitado que se agota si se utiliza demasiado, existe otro enfoque que plantea que el autocontrol es una conducta que puede aprenderse con la practica constante.

Ambos enfoques parecen contrapuestos y, hasta el momento, no existe consenso respecto al tema. No obstante, modelos más recientes plantean que el autocontrol podría ser una mezcla de ambos fenómenos.

El autocontrol podría ser una mezcla de ambos fenómenos

Un tercer enfoque sobre el autocontrol sugiere que se trata de una capacidad limitada que puede ser potenciada mediante la practica continua. Esta conclusión se cimenta de dos experimentos clásicos.

En el primer experimento, se les solicitó a los participantes que fijaran su atención a un estímulo irrelevante presentado en la parte inferior de una pantalla por entre seis y 30 minutos. Al mismo tiempo, en el resto de la pantalla, se presentaba un vídeo llamativo. La idea era que los participantes resistieran el impulso de ver el vídeo.

Por su parte, en el segundo experimento, los investigadores le dieron cinco dólares a un grupo de participantes que podían llevarse a casa o gastar en compras innecesarias. En este caso, se estaría midiendo la capacidad de resistir la impulsividad a la hora de comprar.

Así, tras llevar a cabo ambos experimentos, se observó que cuando los participantes se esfuerzan demasiado por resistir sus impulsos al inicio de la tarea, suelen sucumbir a la tentación en algún momento.

Por otro lado, aquellos que se dieron cuenta de que su capacidad de autocontrol se estaba agotando y se tomaron un momento de descanso antes de seguir con la tarea, mostraron una mayor capacidad de resistir los impulsos.

Por tanto, los investigadores sugieren que el autocontrol, además de ser una capacidad que puede entrenarse, puede agotarse si se abusa del recurso. En pocas palabras, ambos enfoques tradicionales podrían estar en lo cierto.

Así es como podemos potenciar el autocontrol

Lo mejor para potenciar el autocontrol es empezar de forma lenta, pero constante.

Sobre la base de estos planteamientos, los expertos recomiendan que, para potenciar el autocontrol en la vida cotidiana, lo más importante es plantearse objetivos pequeños. Esto quiere decir que, para lograr una meta, lo más recomendable es empezar lento, pero de forma constante.

Para ello, en lugar de plantearse grandes metas, se sugiere descomponer estas en objetivos pequeños y fáciles de lograr. El fin de esta estrategia es evitar agotar el recurso del autocontrol.

Estas son algunas de las estrategias clave para potenciar tu autocontrol

Por último, es necesario acotar que a medida que ponemos en práctica el autocontrol, esta habilidad se va consolidando en nuestro repertorio de comportamientos. En este sentido, a medida que vamos logrando pequeños objetivos, ganamos confianza y motivación para seguir adelante.

Teniendo esto en cuenta, podría decirse que el autocontrol es como un musculo; si exageramos y le exigimos más allá de sus capacidades, terminará agotado. Sin embargo, con entrenamiento progresivo y constante, ese musculo puede ir adquiriendo cada vez más fuerza.

Referencias:

  1. An experimental analysis of acquired impulse control among adult humans intolerant to alcohol. https://doi.org/10.1073/pnas.1610902114
  2. Self-control: Knowledge or perishable resource?. https://doi.org/10.1016/j.jebo.2017.10.021

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