Un nuevo estudio se suma a la creciente evidencia que sugiere que la actividad física puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades mentales.

Un estudio realizado por investigadores del Hospital General de Massachusetts (MGH, por sus siglas en inglés) encontró que la actividad física puede reducir el riesgo de desarrollar depresión en aquellas personas genéticamente vulnerables a los trastornos depresivos.

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Una relación indeterminada

Ya numerosas investigaciones previas han mostrado un vínculo entre la falta de actividad física y el riesgo de depresión.

Cualquier persona que se mueva intensamente durante 15 minutos al día, reduce en aproximadamente un 26 por ciento su riesgo de sufrir depresión.

Sin embargo, la dirección en que fluye la relación no ha quedado clara, ya que no se ha podido determinar concluyentemente si la actividad física reduce la depresión o si por el contrario, es la depresión la que provoca una reducción en la actividad física.

Pero gracias al poder de la genómica moderna, este estudio proporciona la “evidencia más sólida” de que el ejercicio tiene un efecto protector contra la depresión.

A fin de determinar la relación “causa y efecto” y descartar de manera irrefutable otras variables de confusión, los investigadores examinaron las correlaciones bidireccionales entre la actividad física y la depresión, utilizando un método genéticamente informado para evaluar la inferencia causal.

El equipo examinó a personas que portan variantes genéticas asociadas con el aumento de la actividad física, y si estas variantes impactaron su riesgo de depresión.

Su razonamiento era que si el ejercicio reduce la incidencia de depresión, entonces las personas que portan variantes genéticas que los predisponen a hacer ejercicio deberían ser proporcionalmente menos propensas a deprimirse.

Efecto preventivo

El doctor Karmel Choi, investigador afiliado al Departamento de Psiquiatría del MGH y coautor del estudio, explicó: “Si A causa B en el mundo real, cualquier factor que influya en A también debería influir en B de manera similar”.

La depresión está muy extendida a nivel global, aproximadamente una de cada cinco personas experimenta síntomas depresivos en algún momento de su vida.

Y eso fue lo que precisamente encontraron. El análisis de los datos de más de 300.000 personas mostró que niveles más altos de actividad física, medidos objetivamente e indicados por las variantes genéticas asociadas, estaban relacionados con niveles más bajos de depresión.

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En la práctica, los resultados sugieren que cualquier persona que se mueva intensamente durante 15 minutos al día, camine o se mueva moderadamente durante una hora, reduce su riesgo de depresión en aproximadamente un 26 por ciento.

Los investigadores explican que los resultados muestran que la actividad física podía tener un efecto preventivo de la depresión, y no encontró evidencia de que el diagnóstico de depresión afectara la capacidad de una persona para hacer ejercicio, lo que dilucida la hasta ahora indeterminada dirección de la relación entre la actividad física y la depresión.

Referencia: Assessment of Bidirectional Relationships Between Physical Activity and Depression Among Adults. JAMA Pshychiatry, 2019. https://dx.doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2018.4175

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