Comprender cómo el vuelo espacial afecta al cerebro humano es un asunto de especial consideración para las futuras exploraciones espaciales.

Estudios de neuroimagen han reportado disminuciones en los volúmenes de materia gris frontal y temporal, aumento de la corteza somatosensorial, un desplazamiento hacia arriba del cerebro dentro del cráneo y expansión del volumen ventricular, todos efectos asociados con el vuelo espacial.

Flotando en el cráneo

Si bien se ha encontrado en roedores que han volado al espacio una disminución de la mielinización de las vías de la materia blanca, hasta la fecha, ningún estudio ha analizado el impacto de los vuelos espaciales en las vías de la materia blanca del cerebro humano.

El estudio aporta información clave que podría tener implicaciones en los viajes espaciales extendidos, como una misión a Marte.

En este sentido, un equipo de investigadores realizó un minucioso análisis de imágenes de resonancia magnética del cerebro de 15 astronautas de la NASA antes y después del vuelo espacial, a fin de cuantificar los cambios de fluidos y de la materia blanca en áreas que controlan el movimiento y procesan la información sensorial.

Los astronautas tenían entre 40 y 60 años; 7 de ellos (1 mujer) completaron una misión de corta duración (≤30 días) en el transbordador espacial y 8 (2 mujeres) completaron una misión en la Estación Espacial Internacional de larga duración (≤200 días).

Las imágenes revelaron que a medida que el cerebro se desplaza hacia arriba en el cráneo, por la falta de gravedad, disminuye la cantidad de líquido alrededor de la parte superior y aumenta alrededor de la parte inferior.

Básicamente, los cerebros de los astronautas estaban esencialmente flotando en sus cráneos después de estar expuestos un tiempo en microgravedad.

Los datos también mostraron disminuciones evidentes de materia blanca después del vuelo espacial, en regiones del cerebro que controlan el movimiento y procesan la retroalimentación sensorial. Estos cambios son similares a lo que ocurre con el envejecimiento, pero ocurrieron en un período de tiempo más corto.

En algunas regiones del cerebro, los cambios más grandes de la materia blanca se asociaron con un menor equilibrio después del vuelo espacial.

Los problemas de equilibrio causados ​​por el deterioro de la materia blanca generalmente se corrigen después de unas pocas semanas en la Tierra, pero los cambios cerebrales que los causaron podrían durar más tiempo.

No solo interesa a los astronautas

A fin de determinar cuánto tiempo persisten los cambios, sus consecuencias y cómo se relacionan con los cambios en la visión y otros problemas de salud posteriores al vuelo, en estudios futuros, el equipo de investigación planea evaluar exploraciones cerebrales similares, pero en astronautas cuyas misiones se hayan prolongado al menos seis meses en el espacio.

Parte de los astronautas estudiados completaron una misión en la Estación Espacial Internacional que se prolongó hasta por 200 días.

Si bien estos estudios pueden revelar información clave que podría tener implicaciones en los viajes espaciales extendidos, como una misión a Marte, o para el turismo espacial, también podría haber implicaciones para aquellos que llevan un estilo de vida altamente sedentario.

Estos son los efectos que una estadía prolongada en el espacio tiene en el cuerpo humano

La razón por la que el espacio afecta el equilibrio de los astronautas es que los brazos y las piernas no gravados por la falta de gravedad, no envían mucha información sensorial al cerebro, por lo que la forma en que las vías cerebrales procesan la información cambia.

Desde esa perspectiva, señalan los autores del estudio, estos resultados también brindan una razón más para llevar un estilo de vida activo.

Referencia: Spaceflight-Associated Brain White Matter Microstructural Changes and Intracranial Fluid Redistribution. Jama Neurology, 2019. http://dx.doi.org/10.1001/jamaneurol.2018.4882

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