A pesar de no estar particularmente adaptados al frío, como especie, los humanos modernos hemos descubierto cómo sobrevivir a las bajas temperaturas que acompañan al invierno. Nos valemos de sistemas de calefacción, abrigos, guantes y gorros, entre muchas otras indumentarias, para lidiar con las condiciones invernales, pero ¿cómo hacen los animales?

La vida silvestre cuenta con una variedad de adaptaciones y estrategias que mejoran su capacidad para resistir el frío.

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Sangre fría, sangre caliente

La adaptación más importante es cómo los animales regulan su temperatura corporal. Los animales pueden ser de sangre caliente o de sangre fría.

Los animales de sangre caliente, en su mayoría aves y mamíferos, necesitan mantener una temperatura corporal relativamente constante o sufrirían graves consecuencias.

La hibernación es una gran estrategia que permite a los animales conservar energía cuando los alimentos son escasos.

No importa cuál sea la temperatura exterior, deben mantener la misma temperatura interna, para lo cual requieren de mucha energía, que proviene principalmente de los alimentos.

El metabolismo de los alimentos dentro del cuerpo se denomina combustión interna, ya que se generan los mismos subproductos que se obtienen durante una reacción de combustión típica: dióxido de carbono y agua, y al igual que en la combustión, las reacciones metabólicas tienden a ser exotérmicas y producen calor.

Por otro lado, los animales de sangre fría requieren menos energía para sobrevivir que los animales de sangre caliente, porque gran parte de la energía que impulsa su metabolismo proviene de su entorno.

Por eso resulta común ver tortugas tomando el sol en las rocas y troncos. No están tratando de obtener un bronceado, sino que están acelerando su metabolismo. El sol les da un impulso de energía.

La actividad muscular en animales de sangre fría depende de las reacciones químicas, que se ejecutan rápidamente cuando hace calor y lentamente cuando está frío.

Hibernación

Para los animales de sangre caliente que no migran, una forma de sobrevivir al invierno es durmiendo. La hibernación es una gran estrategia que permite a los animales conservar energía cuando los alimentos son escasos.

Durante la hibernación, la temperatura corporal, la respiración y la frecuencia cardíaca disminuyen, y la mayoría de las funciones metabólicas del cuerpo se ponen en espera en un estado de animación casi suspendida.

Los animales de sangre caliente necesitan mantener una temperatura corporal relativamente constante o sufrirían graves consecuencias.

Es casi como si el animal de sangre caliente se convirtiera en sangre fría, ya que la temperatura de su cuerpo desciende considerablemente. Pero todavía están vivos, y viven de sus reservas de grasa.

Mantener la temperatura

Las aves y los mamíferos también dependen del aislamiento para evitar la pérdida de calor. Una estrategia comúnmente utilizada es atrapar el aire, ya que es uno de los mejores aislantes.

La lana tiende a ser cálida porque sus fibras están rizadas, atrapando efectivamente el aire y manteniendo al animal caliente. Las aves utilizan una estrategia similar: arrugan sus plumas cuando quieren mantener la temperatura.

Para los mamíferos que carecen de pelaje, este aislamiento lo logran mediante una capa gruesa de tejido graso, esto se debe a que la grasa no transfiere el calor.

Para proteger las extremidades que no están bien aisladas, los animales como los gansos y las ardillas, dependen de un “método de intercambio de calor a contracorriente”, en el cual las arterias que transportan la sangre caliente desde el corazón se colocan directamente contra las venas.

A medida que la sangre del corazón se desplaza a las extremidades, el calor de la arteria se transfiere a la vena que transporta sangre fría desde las extremidades hasta el corazón. Este intercambio permite que la parte central del cuerpo permanezca caliente mientras limita la pérdida de calor cuando las extremidades están frías.

Debido a la imposibilidad de evaluar la experiencia subjetiva de los animales, es probable que nunca sepamos si le temen el invierno. Pero la vida silvestre tiene una variedad de estrategias que mejoran su capacidad para resistir las bajas temperaturas invernales.

Referencias:

Responses to temperature variation: integration of thermoregulation and metabolism in vertebrates. Journal of Experimental Biology, 2009. https://doi.org/10.1242/jeb.024430

Adaptive temperature regulation in the little bird in winter: predictions from a stochastic dynamic programming model. Oecologia, 2017. https://doi.org/10.1007/s00442-017-3923-3

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