Hasta ahora, el cambio climático y sus consecuencias inmediatas, ya perceptibles, como el derretimiento de los casquetes polares o el blanqueamiento de los corales, son regularmente el foco de atención del público. Sin embargo, se ha prestado menos atención a un riesgo enterrado profundamente en el suelo: el suministro global de agua subterránea.

Estos recursos hídricos representan en la actualidad la mayor fuente de agua dulce del planeta, al suministrar a alrededor de dos mil millones de personas de agua para beber y para la producción de cultivos.

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Reposición interrumpida

El agua subterránea es la humedad contenida en el suelo y las rocas, se alimenta principalmente de la lluvia que se filtra en el suelo y se almacena en los acuíferos.

Sorprendentemente, los acuíferos de aguas subterráneas en regiones áridas y desérticas son menos sensibles al cambio climático.

Pero un reciente estudio realizado por un equipo internacional de investigadores, encontró que durante los próximos 100 años, los cambios en las precipitaciones relacionadas con el clima podrían interrumpir la reposición de aguas subterráneas en un 44 por ciento.

Eso significa que se proyecta que cerca de la mitad de los acuíferos del planeta se agotarán en diversos grados dentro de un siglo, lo que podría reducir el acceso al agua para millones de personas.

Para llegar a esas conclusiones, los investigadores trazaron un mapa del suministro global de agua subterránea, y usando modelos de simulación, calcularon las respuestas regionales al cambio climático en diferentes escalas de tiempo. El equipo llamó a las variaciones en el tiempo de respuesta “memoria hidráulica”.

Estos datos revelaron que las áreas húmedas, como la cuenca del Amazonas o los Everglades de Florida, tienen más probabilidades de ser sensibles a los problemas de recarga en el corto plazo. Los acuíferos en zonas áridas, como el desierto del Sahara, tienen una larga memoria hidráulica y pueden tardar milenios en responder a los cambios climáticos actuales.

Consecuencias a largo plazo

Puede parecer contradictorio que los acuíferos de aguas subterráneas en regiones áridas, que por definición están secas, sean menos sensibles al cambio climático. Pero los autores del estudio explican que las inundaciones extremas y la sequía en las áreas húmedas tienen un efecto más inmediato en los acuíferos, debido que el nivel freático en esas regiones está cerca de la superficie.

Los investigadores proyectan que cerca de la mitad de los acuíferos del planeta se agotarán en diversos grados dentro de un siglo.

Los acuíferos de las zonas desérticas se encuentran normalmente a una mayor profundidad bajo tierra, lo que les permite permanecer más independientes de los cambios en la superficie.

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El investigador Mark Cuthbert, académico en la Escuela de Ciencias de la Tierra y del Océano de la Universidad de Cardiff y coautor del estudio, indicó:

“Esto significa que en muchas partes del mundo los cambios en los flujos de agua subterránea debidos al cambio climático podrían tener un legado muy largo.

Esto podría describirse como una bomba de tiempo ambiental porque cualquier impacto del cambio climático en la recarga que se está produciendo ahora, solo afectará completamente el flujo de base a los ríos y humedales mucho tiempo después”.

Comprensiblemente, la crisis climática despierta preocupación por el mundo que heredarán nuestros hijos y nietos. Estas nuevas proyecciones sobre el destino del agua subterránea son un recordatorio de que nuestras acciones también tendrán consecuencias para las futuras generaciones.

Referencia: Global patterns and dynamics of climate–groundwater interactions. Nature Climate Change, 2019. https://doi.org/10.1038/s41558-018-0386-4

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