Innumerables estudios han demostrado que, a la hora de emitir juicios y tomar decisiones, podemos llegar a ser bastante irracionales. En este sentido, se ha demostrado la existencia de sesgos perceptivos y de pensamiento que condicionan nuestra toma de decisiones, lo que nos hace propensos a cometer errores.

Sin embargo, un enfoque reciente plantea que, en realidad, no somos tan irracionales como creemos. A grandes rasgos se propone que, a pesar de las limitaciones en torno a nuestros recursos cognitivos, emitimos juicios y emprendemos acciones óptimas con la información que nos ofrece la situación.

Científicos crean una máquina que transforma el pensamiento en un discurso inteligible

A pesar de los sesgos, no somos tan irracionales como creemos

Nuestros procesos cognitivos, como la memoria y la percepción, están condicionados a ciertos sesgos que limitan nuestra capacidad de tomar decisiones racionales. Sobre la base de esto, años de investigación se han dedicado a demostrar que somos irracionales a la hora de interpretar la realidad y tomar decisiones sobre la base de esta.

Por mucho tiempo, la racionalidad ha sido la base sobre la que se cimenta el estudio de la toma de decisiones. Desde este punto de vista, se sugiere que el ser humano puede llegar a ser bastante irracional a la hora de tomar una decisión determinada.

Sin embargo, estos planteamientos se basan en definiciones estrictas de la racionalidad. En este sentido, se propone que la racionalidad gira en torno a obedecer las leyes de la lógica y de las probabilidades. Tomando esto en cuenta, es imposible negar la falibilidad de la cognición humana.

Sin embargo, se deja de lado nuestra capacidad de comparar evidencias para tomar decisiones. Así, aunque emitimos juicios que pueden ir más allá de la lógica y de las probabilidades, aún es posible hablar de racionalidad respecto a los procesos cognitivos humanos teniendo en cuenta esta capacidad y haciendo frente a las limitaciones que, como cualquier organismo vivo, posee.

En este caso, tomando prestados ciertos supuestos de la inteligencia artificial, el enfoque de la racionalidad computacional desafía la noción respecto a la irracionalidad del ser humano.

A grandes rasgos, este enfoque propone que, un sistema con habilidades limitadas, como nuestro cerebro, aun puede tomar decisiones apropiadas y cursos óptimos de acción, aprovechando al máximo los recursos que posee.

Así, más que preguntar respecto a los mejores resultados posibles de acuerdo a la lógica, la idea es indagar sobre los mejores resultados que pueden alcanzarse con las herramientas que se poseen en un momento determinado.

Esto es lo que plantea el enfoque de la racionalidad computacional

Al aplicar la racionalidad computacional, los sesgos cognitivos, en lugar de ser una evidencia de fallas perceptivas, representan ventanas que favorecen el estudio del proceso de solución de problemas complejos.

De acuerdo al enfoque de la racionalidad computacional, el ser humano puede tomar decisiones racionales a pesar de sus limitaciones cognitivas. Obviamente, si tuviésemos capacidades ilimitadas, pensaríamos de forma distinta y sería imposible hablar de irracionalidad. Sin embargo, tal como se ha demostrado, nuestros recursos son falibles.

No obstante, se plantea que, sobre la base de las evidencias, tenemos la capacidad de emitir juicios e interpretar la realidad de forma racional. Por tanto, al aplicar la racionalidad computacional, los sesgos cognitivos, en lugar de ser una evidencia de fallas perceptivas, representan ventanas que favorecen el estudio del proceso de solución de problemas complejos.

Por ejemplo, las ilusiones ópticas, bajo ningún concepto representan fallas en el sistema de percepción visual. Más bien son una evidencia de que hacemos inferencias de la realidad sensibles al contexto.

Esta es la razón por la que los peces no dejan de moverse

En resumen, el enfoque de la racionalidad computacional, más que describir nuestras fallas, ofrece una mirada al proceso a partir del cual organizamos nuestros recursos cognitivos para resolver problemas.

Por tanto, los defensores de este planteamiento concluyen que, las personas, en lugar de ser irracionales, pueden tomar las mejores decisiones a pesar de las limitaciones en torno a los recursos y la falibilidad de sus procesos cognitivos. En pocas palabras, somos más racionales de lo que creemos.

Referencia: Computational Rationality: Linking Mechanism and Behavior Through Bounded Utility Maximization, (2019). https://doi.org/10.1111/tops.12086

Más en TekCrispy