El banco multinacional holandés ING firmó un acuerdo por 5 años con una empresa neoyorquina de servicios blockchain para desarrollar y desplegar soluciones de tecnología de contabilidad distribuida (DLT) a varios aspectos de su negocio.

ING se unirá con R3 para obtener un número ilimitado de licencias para su plataforma blockchain comercial (Es decir, privada) Corda Enterprise y CorDapps.

Sin embargo, aún no quedan claro los detalles sobre cómo ING utilizará dichas licencias, a pesar de que se presume que el banco intentará desarrollar soluciones aplicables en la vida real en el futuro cercano. En este sentido, Annerie Vreugdenhil, jefa de innovación bancaria en ING, comentó:

“Estamos un paso más cerca a desplegar soluciones DLT en vivo para nuestros clientes con la infraestructura acorde para realizarlo”.

Asimismo, es importante señalar que esta no es la primera oportunidad en la que ING y R3 trabajan de forma conjunta.

En el año 2017, ING y otros 12 bancos se unieron con R3 en una plataforma llamada TradeIX, diseñada para coordinar el financiamiento del trading. Irónicamente, esta plataforma utilizaba contabilidad distribuida para centralizar los documentos de trading en un solo lugar de forma que múltiples implicados pudieran revisarlos al mismo tiempo.

Tal vez, lo más importante para señalar acá es que la R3 de Corda crea libros distribuidos privados, en lugar de una red blockchain verdaderamente pública.

Si bien las noticias de adopción corporativa de soluciones blockchain pueden parecer algo bueno para algunos, esto representa exactamente el propósito opuesto que perseguían los que crearon esta tecnología.

La tecnología blockchain debía desestabilizar y sobrepasar a los bancos, en lugar de simplemente ayudarlos a mejorar sus operaciones. No obstante, parece que la misión original es cada vez más difusa, con gigantes financieros apropiándose de las ventajas de esta revolución tecnológica para afianzar aún más su posición.

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