Un grupo de siete criminales islandeses que robaron un total de 350 equipos de minería de Bitcoin en diciembre de 2017 y enero de 2018, fueron condenados a prisión el pasado jueves. Entre ellos, se incluye Sindri Stefór Stefánsson, uno de los más reconocidos por su fuga el año pasado, según ha informado el medio local Reykjavik Grapevine.

De acuerdo al informe de Visir, los delincuentes hurtaron más de 800 tarjetas gráficas, 120 placas base y 120 CPU. Las computadoras robadas, utilizadas para la extracción de Bitcoin, así como las partes asociadas a ellas están valoradas en casi 100 millones de ISK, equivalentes a alrededor de US$ 1 millón.

Cuando la policía comenzó a investigar el caso, no logró dar con el lugar en que se encontraban los equipos robados. En sus intentos, los funcionarios trataron de tomar como referencia los aumentos repentinos de red eléctrica.

Los siete implicados deberán ir a prisión y están obligados a pagar los daños a Advania, la compañía propietaria de las computadoras, puesto que los equipos mencionados nunca fueron encontrados. Los daños alcanzan un valor de 33 millones de ISK.

De este caso, destacamos a Sindri Stefór Stefánsson, quien deberá cumplir la condena de cuatro años y medio, y ha dado mucho de qué hablar a nivel internacional por haber huido de la cárcel y del país a Suecia en el mismo vuelo que el primero ministro del país.

Durante la primavera del 2018, Stefánsson fue retenido en la prisión abierta de Sogn, de la cual logró escapar por una ventana. Se dirigió al aeropuerto, donde tomó un avión, pero fue arrestado en los Países Bajos antes de la extradición a Islandia. El individuo concedió una entrevista a New York Times tratando de explicar sus razones, en la que mencionó que se arrepintió de haber huido del país puesto que en Suecia ya figuraba en todas las noticias.

Finalizamos con un dato curioso. En Islandia no es ilegal escapar de la prisión. De hecho, el ex juez de la Corte Suprema Jon Gunnlaugsson mencionó que en su sistema legal está implícito que una persona privada de libertad intentará recuperarla. De modo que en este caso se atribuye la responsabilidad a las autoridades de la prisión, encargadas de mantener allí a los reclusos.

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