La vida es un proceso constante de toma de decisiones. En este sentido, desde que nos despertamos hasta que nos acostamos a dormir, estamos tomando decisiones respecto a nuestras actividades. Al respecto, muchas personas creen que, a la hora de tomar una decisión, lo mejor es tener en cuenta la mayor cantidad de información posible.

Sin embargo, un estudio reciente demostró que, realmente, al tomar decisiones, consideramos mucha menos información de la que se cree. En pocas palabras, las personas suelen asumir que pueden y usarán una mayor cantidad de información para tomar una decisión de lo que realmente ocurre.

¿Las listas de verificación podrían ayudarnos a tomar mejores decisiones?

En realidad, no ponderamos tanta información a la hora de tomar una decisión

Nuestras decisiones dependen de una menor cantidad de información de lo que creemos.

Estamos en la era de la información. Sobre la base de esto, las personas suelen creer que, para tomar una decisión, la mejor estrategia gira en torno a la búsqueda de la mayor cantidad de información posible a fin de elegir la mejor alternativa.

En torno a esto, se desarrollan dos creencias. En primer lugar, se cree que nuestras decisiones suelen basarse, la mayoría de las veces, en grandes cantidades de información. Por su parte, las personas creen que otros, cuando deben decidir sobre algo, se esforzarán por revisar una gran cantidad de información disponible.

Sin embargo, un estudio reciente sugiere que esto no es cierto. Más bien, luego de llevar a cabo un experimento, se demostró que las personas usan mucho menos información de lo que creen a la hora de emitir un juicio o tomar una decisión.

Para llegar a esta conclusión, se ejecutaron dos experimentos. En uno de ellos, se le solicitó a los participantes que actuaran como jurados para evaluar el sabor de una bebida.

Por tanto, en un primer momento, se les dio una pequeña muestra de la bebida. Posteriormente, a un grupo se le pidió que predijeran cuántas muestras necesitarían probar para decidir si la bebida tenía un buen sabor o no. Mientras tanto, al otro grupo se les siguió proporcionando la bebida hasta que decidieran si les gustaba o no.

Así, se observó que los participantes del primer grupo pensaron que necesitarían probar más muestras de las que realmente eran necesarias para tomar una decisión. Estos resultados se mantuvieron independientemente de si a los participantes les había gustado la bebida o si la habían encontrado desagradable.

También sobrestimamos la cantidad de información que usan los demás al tomar sus decisiones

Luego de este experimento, los investigadores llevaron a cabo otro estudio. En este, se le solicitó a un grupo de estudiantes que se postularan para un cargo de gestión. Sobre la base de esto, los participantes tuvieron libertad a la hora de decidir cuantos ensayos de postulación debían escribir para que el gerente de contratación los considerara aptos para el cargo.

En este caso, se les dijo que un gerente de contratación real leería los ensayos y que si eran demasiados o muy pocos, serían rechazados para el cargo.

De esta manera, se observó que los participantes escribieron más ensayos de los que realmente fueron tomados en cuenta para tomar la decisión en torno a su contratación. Es decir, los estudiantes creyeron que una mayor cantidad de información sería positiva para que el gerente en cuestión tomara su decisión. Por tanto, los participantes se esforzaron demasiado para impresionar al gerente.

Emitimos juicios y tomamos decisiones sin considerar toda la información disponible

Las personas piensan que una mayor cantidad de información es mejor, a pesar de que esta no se use.

Teniendo en cuenta los resultados, los investigadores concluyen que las personas, a pesar de que realmente no toman en cuenta tanta información para tomar sus decisiones, creen que una mayor cantidad de datos se traduce en mejores decisiones. Es decir, las personas piensan que una mayor cantidad de información es mejor, a pesar de que esta no se use.

Nuestra capacidad de realizar planes futuros depende del hipocampo

En este sentido, a pesar de que cada vez tenemos más acceso a diferentes fuentes de información, en la mayoría de los casos, más allá de lo que la gente cree, las personas emiten juicios y toman decisiones sin usar todos los datos disponibles. De hecho, se plantea que esto ocurre prácticamente de forma inconsciente.

En conclusión, contrario a lo que suele pensarse, las personas se forman opiniones, emiten juicios y toman decisiones de forma rápida, dejando de lado importantes cantidades de información que podría influir sobre la escogencia de determinadas alternativas.

Referencia:  People use less information than they think to make up their minds, (2019). https://doi.org/10.1073/pnas.1805327115

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