Durante décadas, los científicos han tratado de comprender la frecuencia con la que los asteroides golpean la Tierra. Para ello, han estudiado cuidadosamente los cráteres de impacto utilizando la datación radiométrica de las rocas que los rodean.

En comparación con otros cuerpos en el sistema solar, la Tierra tiene menos cráteres antiguos de lo esperado, lo que dificulta encontrar una tasa de impacto precisa y determinar si ha cambiado con el tiempo.

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Muchos expertos asumieron que los cráteres más viejos pueden haber desaparecido producto de la acción del viento, las tormentas y los procesos geológicos propios del planeta, mecanismos que no están presentes en la Luna.

Historial de impactos

La Tierra y la Luna están lo suficientemente cerca en la escala del sistema solar para que los asteroides dispersos se estrellen en cada uno con aproximadamente la misma frecuencia.

Los investigadores realizaron mediciones precisas de la temperatura del suelo cerca de la superficie de 111 cráteres lunares.

La Tierra puede atraer unos cuantos más con su gravedad más fuerte, y es probable que la Tierra sufra más impactos debido a que tiene un área de superficie más grande, pero en términos de impacto por kilómetro cuadrado, deberían estar en el mismo orden.

Utilizando imágenes y datos térmicos recopilados por el Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) de la NASA, un equipo de investigadores ha logrado determinar la edad de los grandes cráteres lunares, encontrando que tienen menos de mil millones de años.

Al comparar el historial de impactos de la Luna con los cráteres terrestres durante este intervalo, los investigadores descubrieron que la frecuencia de la colisión de asteroides con la Tierra no ha disminuido, sino que ha aumentado. Hoy en día, la frecuencia con que estos eventos ocurren es 2,5 veces mayor que hace 290 millones de años.

Aumento considerable

Para el estudio, los investigadores usaron el radiómetro infrarrojo DLRE instalado a bordo de la sonda LRO, que ha estado recopilando datos de órbita lunar durante casi 10 años. Esto permitió realizar mediciones precisas de la temperatura del suelo cerca de la superficie de 111 cráteres con un diámetro de más de 10 kilómetros.

Aunque estos dos cráteres son de tamaño similar, uno está lleno de piedras y el otro no. Esta discrepancia se debe probablemente a las diferencias de edad entre ellos.

Este material puede calentarse bruscamente y con mucha fuerza bajo la influencia de un golpe, y debido a que la Luna carece de atmósfera, se enfría más lentamente que en la Tierra. Las pequeñas diferencias de temperatura permitieron fechar los orígenes de los cráteres de hasta mil millones de años.

La investigación demuestra que desde hace 290 millones de años, cuando comenzó el período Pérmico en la Tierra, el número de colisiones con meteoritos ha aumentado considerablemente, aunque la razón definida que explica esta tendencia es difícil de determinar, al menos por ahora.

Los autores sugieren que el aumento en el número de colisiones con asteroides puede deberse por la desestabilización de las trayectorias de los cuerpos en el cinturón principal de asteroides, ubicado entre las órbitas de Marte y Júpiter.

En general, los investigadores señalan que la Luna es como una cápsula que preserva la historia geológica del sistema Tierra-Luna, y su estudio puede aportar un gran entendimiento de la historia de nuestro propio planeta.

Referencia: Earth and Moon impact flux increased at the end of the Paleozoic. Science 2019. https://doi.org/10.1126/science.aar4058

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