Durante años, los científicos han pronosticado que la llegada del verano al hemisferio norte de Titán, la luna más grande de Saturno, vendría acompañada de lluvias. Pero hasta el momento, tales predicciones carecen de evidencia.

Ahora, en las imágenes recopiladas por la sonda espacial Cassini en junio de 2016, los investigadores encontraron pruebas de lluvias y cambios estacionales en Titán.

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Diferencias claves

Esta gélida luna saturnina es 50 por ciento más grande que nuestra Luna y está compuesta principalmente de hielo y material rocoso.

Impresión artística de la superficie de Titán.

Titán cuenta con una superficie geológica joven, con pocos cráteres volcánicos o de impacto, y además del sobresaliente hecho de tener atmósfera, cuenta con características geológicas que incluyen dunas, ríos, lagos, mares e incluso deltas.

Pero hay una diferencia clave. En contraste a los mares terrestres, que están compuestos de agua, los mares de Titán consisten en hidrocarburos como metano y etano, y por lo tanto la precipitación es de metano.

La duración de un día en Titán es equivalente a 15,9 días terrestres, y en un año se ajusta en 29 años y 5 meses de nuestro planeta. En la Tierra ocurren cuatro temporadas estacionales por año, pero en Titán cada temporada tiene una duración de 7,5 años.

Cuando la nave espacial Cassini comenzó a observar Titán, lo hizo mientras era verano a lo largo del hemisferio sur de la luna, y detectó nubes y lluvia.

El equinoccio de primavera llegó al hemisferio norte de Titán en el año 2009, y sobre la base de las observaciones previas, se esperaban precipitaciones en el hemisferio norte antes del solsticio de verano de 2017. Desde entonces, los científicos han monitoreado cuidadosamente la parte norte del satélite, pero las esperadas lluvias siguieron sin ser detectadas.

Evidencia esperada

Pero un equipo de investigadores de varias instituciones examinó minuciosamente imágenes recopiladas por la sonda espacial Cassini, y en fotos tomadas el 7 de junio de 2016, observaron una región resplandeciente de unos 120 mil kilómetros cuadrados. El brillo de esta zona no fue registrado en imágenes previas y posteriores.

Imágenes tomadas por la sonda espacial Cassini.

Las imágenes fueron tomadas por el espectrómetro de cartografía visual e infrarroja (VIMS) de la nave espacial, el cual puede mirar a través de la gruesa y brumosa atmósfera de Titán.

Con base en el brillo, las características espectrales y el contexto geológico, los investigadores atribuyeron ese resplandor a una reflexión especular de una superficie sólida húmeda.

El equipo cree que la superficie sólo podría mojarse por la lluvia, por lo que consideran el peculiar brillo como una evidencia de los torrentes que tuvieron lugar al norte de Titán.

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De acuerdo con su análisis, el particular esplendor de la región es consecuencia de la lluvia de metano caída en una superficie rugosa, seguido probablemente por un período de evaporación.

Esta sería la primera evidencia de lluvia en la parte norte del satélite, lo que confirma hipótesis existente sobre la estructura climática de Titán.

Referencia: Observational evidence for summer rainfall at Titan’s north pole. Geophysical Research Letters, 2019. https://doi.org/10.1029/2018GL080943

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