Los murciélagos vampiros comunes (Desmondus rotundus) se alimentan exclusivamente de sangre de mamíferos, preferentemente de animales de granja como el ganado; para ello, producen un veneno cuyos componentes interrumpen la coagulación de la sangre, lo que permite un flujo constante de sangre para alimentarse.

Estudios anteriores han demostrado que el veneno de D. rotundus contiene dos toxinas anticoagulantes importantes: Draculin y DSPA (activador del plasminógeno salival de Desmodus rotundas). Si bien hay estudios relativamente extensos sobre estas toxinas, se sabe poco acerca de los otros componentes del veneno del murciélago vampiro común.

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Una nueva clase

En este sentido, un equipo internacional de investigadores ha encontrado una nueva clase de péptidos reguladores de la presión arterial en el veneno del vampiro común.

Debido a la persecución deliberada provocada por el miedo o la incomprensión, los animales venenosos de todo el mundo están bajo amenaza.

Los péptidos podrían ayudar a revolucionar los tratamientos para una amplia gama de afecciones, incluyendo hipertensión, insuficiencia cardíaca, enfermedades renales y quemaduras.

El investigador Bryan Fry, profesor en la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de Queensland, en Australia, explicó:

“Los péptidos son formas mutadas del péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP), utilizado por nuestros cuerpos para relajar los vasos sanguíneos. Los péptidos de los murciélagos son inusualmente selectivos en su modo de acción, lo que los hace incluso más útiles terapéuticamente que el CGRP, ya que tienen menos efectos secundarios”.

Los investigadores manifiestan que todavía hay mucho más que aprender de los muy difamados murciélagos vampiros, y resaltan que este hallazgo es otro ejemplo de por qué es tan importante proteger ampliamente a la naturaleza, ya que no se puede predecir de dónde vendrá el próximo gran descubrimiento de fármacos de origen biológico.

Si bien el potencial de este péptido se perfila como prometedor, la investigación se vio obstaculizada por las dificultades que han tenido los científicos para acceder a especímenes de murciélagos vampiros, principalmente por las actividades delictivas que dominan la región donde se han venido desempeñando.

Péptido vasodilatador

Los animales venenosos de todo el mundo están bajo amenaza, incluso más que la mayoría de las otras especies amenazadas o en peligro de extinción, debido a la persecución deliberada provocada por el miedo o la incomprensión.

Profesor Brian Fry, parte del equipo de investigadores que realizó el hallazgo.

El estudio proporciona información detallada sobre la identificación y función de un péptido vasodilatador encontrado en el veneno del murciélago vampiro, el cual, además de brindar una base para comprender las vías convergentes y la selectividad de los venenos hematófagos, allana el camino para futuros estudios evolutivos en este tipo de veneno.

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El equipo de investigación concuerda en la necesidad de realizar estudios funcionales adicionales, a fin de que el péptido regulador se convierta en una intervención terapéutica con posibles aplicaciones farmacológicas.

En general, señalan los autores del estudio, estos péptidos únicos también muestran un excelente diseño de fármacos y un potencial de desarrollo, destacando así el valor social y económico de los animales venenosos.

Referencia: Vampire Venom: Vasodilatory Mechanisms of Vampire Bat (Desmodus rotundus) Blood Feeding. Toxins, 2019. http://dx.doi.org/10.3390/toxins11010026

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