Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Duke, encontró que las personas han evolucionado para dormir mucho menos que los chimpancés, los babuinos o cualquier otro primate estudiado hasta ahora.

La comparación de los patrones de sueño en diferentes especies de primates, ha demostrado que casi todos duermen entre 9 a 15 horas diarias, mientras que los humanos tienen un promedio de sólo 7 horas al día, aunque a juzgar por el modo de vida y la fisiología de nuestra especie, las personas deberían dormir al menos 9,55 horas diarias.

Ejercitarte en la noche no va a arruinar tu sueño

Tiempos pasados

Los científicos sugieren que la reducción de la necesidad de dormir puede estar asociada con un cambio en el estilo de vida de nuestros antepasados ​​antiguos.

Los investigadores compararon la duración de sueño de 30 especies de primates.

Salir a los espacios abiertos de la sabana prehistórica llevó a los humanos a encontrarse con una gran cantidad de nuevos depredadores, y la posibilidad de permanecer en guardia durante más tiempo debería haberse convertido en una necesidad urgente.

Más tarde, esta tendencia de dormir menos pudo intensificarse aún más cuando los humanos requirieron más tiempo para aprender y enseñar nuevas habilidades, así como para construir lazos sociales, nuevamente a expensas del tiempo de sueño.

Para el estudio, los autores compararon la duración de sueño de 30 especies de primates; para ello, utilizaron grabaciones de electrodos de animales en cautiverio y se valieron de dos modelos estadísticos para calcular las cantidades diarias de sueño esperadas para cada especie.

Los autores también dieron una predicción teórica de los tiempos de sueño REM y no REM para cada especie, basándose en diversos aspectos de la fisiología y nutrición, el estilo de vida y las condiciones de vida de cada especie.

Conciliar el sueño

Esta información permitió a los investigadores estimar que un adulto humano debería necesitar aproximadamente 9,55 horas de sueño por día, lo que contrasta con el promedio de 7 horas que se observa en la actualidad, un déficit de 36 por ciento.

La mayoría de los primates, como estos macacos rhesus, duermen en los árboles para evitar a los depredadores. Nuestros ancestros pueden haber desarrollado un patrón de sueño más corto para mantenerse a salvo en el suelo.

Al mismo tiempo, los investigadores encontraron que en los humanos la fase de sueño REM, o sueño rápido, durante la cual los mecanismos de memoria funcionan de manera activa, promedia  1,56 horas: una cifra que coincide con el valor teórico predicho.

Pero la fase no REM, también llamada etapa de sueño lento, la cual ocurre inmediatamente después de conciliar el sueño y es un tipo de procedimiento para el “mantenimiento” del cerebro, registra en promedio 5,41 horas en lugar de las 8,42 pronosticadas.

¿Por qué dormimos mejor cuando nos mecemos?

Los investigadores puntualizan que resulta sorprendente que el tiempo de sueño no REM sea tan bajo en los humanos, pero algo había que sacrificar algo para dormir menos, y resulto ser el tiempo de sueño no REM.

Estas predicciones coincidieron bien con las observaciones de la mayoría de las especies examinadas, sólo inconsistentes en dos casos, aparte de los humanos: los monos titíes (Saimiri oerstedii) que duermen un promedio de 9,5 horas y también exhiben menos sueño no REM de lo esperado, y el mono nocturno de tres rayas (Aotus trivirgatus), que duerme en promedio 17 horas al día.

Referencia: Sleep in a comparative context: Investigating how human sleep differs from sleep in other primates. American Journal of Physical Anthropology, 2018. https://doi.org/10.1002/ajpa.23427

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