Así lucen las células cancerígenas bajo el microscopio.

Recientemente, un equipo de científicos ha logrado transformar células cancerígenas del ser humano en células de grasa, luego de un estudio piloto usando ratones como modelo experimental. Esto, a su vez, ha logrado detener el proceso de diseminación del cáncer en el organismo.

Lo mejor de todo es que para lograr estos resultados, los investigadores emplearon medicamentos aprobados por la FDA. Teniendo esto en cuenta, es probable que la investigación prosiga a partir de ensayos clínicos más avanzados, ofreciendo esperanza para los pacientes con cáncer.

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Así fue como los científicos transformaron las células cancerígenas en grasa

Cuando la piel debe regenerarse o cuando empiezan a desarrollarse los órganos en el periodo fetal, las células del epitelio comienzan a diferenciarse para cambiar a un tipo de célula madre llamada mesénquima.

Posteriormente, estas células madre tienen el potencial de transformarse en cualquier célula que el organismo necesite. Así mismo, lo mismo puede ocurrir en el sentido opuesto.

Este proceso se llama transición epitelial-mesenquimatosa. Al respecto, diversas investigaciones han demostrado que las células cancerígenas usan este mecanismo, además de su opuesto, para diseminarse por el cuerpo y hacer metástasis.

A fin de buscar métodos para alterar este proceso en células cancerígenas, un grupo de investigadores le administraron un par de medicamentos a un grupo de ratones implantados con una forma agresiva de cáncer de mama humano.

Específicamente, se les administró un fármaco llamado rosiglitazona, usado para tratar la diabetes y trametinib, un medicamento usado para tratar el cáncer. Al hacer esto, las células cancerosas emplearon una de las vías de transformación planteadas anteriormente y, en lugar de diseminarse, empezaron a transformarse en células de grasa.

En otras palabras, al administrar los medicamentos, se indujo el proceso de adipogénesis, logrando que las células cancerígenas se transformaran en grasa. Adicionalmente, se observó que, a pesar de que no todas las células cancerosas se convirtieron en grasa, las que sí lo hicieron, se mantuvieron de esa forma.

Los resultados representan una esperanza en la lucha contra el cáncer

Los investigadores lograron transformar células cancerígenas en células grasas, evitando la metástasis.

A modo de síntesis, tras administrar rosiglitazona en conjunto con trametinib, los investigadores lograron que una buena parte de las células cancerígenas de los modelos experimentales se transformaran en células grasas.

En este sentido, las células de cáncer, además de transformarse, dejaron de diseminarse, lo que detuvo la metástasis. Además, estas células se mantuvieron de esta forma a lo largo de todo el experimento sin transformarse nuevamente en células cancerígenas.

Por tanto, los investigadores concluyen que esta combinación de medicamentos podría inhibir eficazmente la invasión, diseminación y formación de metástasis de las células cancerígenas.

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Sin embargo, es importante tener en cuenta que la investigación se encuentra en una etapa preclínica. Por tanto, aún queda un largo camino que recorrer antes de que el tratamiento sea aplicado a humanos.

Aun así, teniendo en cuenta que los medicamentos ya han sido aprobados por la FDA, se tienen más posibilidades de iniciar estudios clínicos lo antes posible. Por el momento, los científicos se encuentran trabajando a fin de continuar la línea de investigación con la esperanza de que, en el futuro, sea posible el desarrollo de mejores tratamientos contra el cáncer.

Referencia: Gain Fat—Lose Metastasis: Converting Invasive Breast Cancer Cells into Adipocytes Inhibits Cancer Metastasis, (2019). https://doi.org/10.1016/j.ccell.2018.12.002

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