La respiración es un proceso biológico automático y, en la mayoría de los casos, inconsciente. Sin embargo, la mayoría de las personas no respiran adecuadamente. Dadas las cualidades estresantes de la vida cotidiana, las personas han aprendido a respirar de forma superficial, rápida e inadecuada.

Esto puede incrementar los niveles de ansiedad y afectar un sinnúmero de procesos en nuestro organismo, limitando nuestra capacidad de lidiar con el estrés diario. Sin embargo, es posible aprender a respirar adecuadamente, propiciando un estado de relajación que favorece un estado mental óptimo para afrontar los retos de la vida cotidiana.

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¿Por qué es importante aprender a respirar adecuadamente?

Las respiraciones profundas representan una de las mejores estrategias para propiciar un estado de relajación óptimo para el organismo.

A pesar de que no solemos pensar en la respiración, este es un proceso de suma importancia para nuestro organismo. Esta es una verdad indiscutible para la mayoría de las culturas orientales que han desarrollado técnicas de relajación y meditación sobre la base de la respiración consciente.

No obstante, en las culturas occidentales, no se le presta mucha atención a la respiración. Además de esto, hemos aprendido a respirar de forma superficial, lo que impide una adecuada oxigenación cerebral y representa un obstáculo a la hora de lidiar con el estrés de la vida cotidiana.

La buena noticia es que podemos reentrenar nuestros patrones respiratorios, propiciando un estado de relajación, tanto físico como mental. Esto, a la larga, nos prepara para lidiar de forma más adecuada con las situaciones estresantes que puedan presentarse.

Los beneficios de la respiración

Numerosas investigaciones han demostrado que la respiración influye sobre nuestras emociones y sobre el funcionamiento de nuestro organismo. Ante situaciones de amenaza, respiramos de forma rápida y superficial, lo que activa el sistema simpático, preparándonos para lidiar con los peligros que se presenten.

No obstante, al cambiar los patrones de respiración, podemos influir sobre esto. De esta manera es posible activar el sistema parasimpático, induciendo un estado de relajación que nos permite pensar de forma más racional y actuar inteligentemente.

No por nada, esta es una de las técnicas más utilizadas como parte de las terapias psicológicas para tratar fobias, insomnio, trastornos de ansiedad, ataques de pánico, estrés crónico, entre otros.

Asimismo, se ha demostrado que las respiraciones profundas ayudan a disminuir la tensión arterial y regularizan el ritmo cardíaco. En la misma línea, las técnicas de respiración suelen ser efectivas a la hora de aprender a lidiar con condiciones tales como el dolor crónico.

Aprender a respirar favorece el bienestar y facilita una mayor calidad de vida

Las respiraciones profundas pueden ayudarnos a reducir los niveles de estrés y ansiedad en la vida cotidiana.

Tal como vemos, los beneficios de aprender a respirar de forma adecuada se traducen en un mayor bienestar, lo que favorece la calidad de vida de las personas. Más aun, estos beneficios no se reducen a personas afectadas por algún trastorno en particular.

En este sentido, las personas pueden aprender a poner en marcha patrones de respiración más adecuados a fin de lidiar de mejor manera con el estrés cotidiano, propiciando un estado de relajación, tanto físico como mental, a fin de resolver los problemas de forma racional.

Para ello, se han desarrollado ejercicios sencillos que, a medida que son puestos en práctica regularmente, van formando parte del comportamiento automático de las personas. En este caso, con una práctica diaria de los ejercicios de respiración, de entre cinco a diez minutos, es posible aprender a aliviar el estrés y la ansiedad.

Así es como puedes aprender a respirar mejor

En primer lugar, es importante adoptar una postura recta, sin rigidez, bien sea estando sentado o de pie. Posterior a ello, debemos prestar atención a cada una de nuestras inhalaciones y exhalaciones, además de centrarnos en las sensaciones asociadas.

En este punto, es posible que nuestra mente se dirija hacia los pensamientos. De ocurrir esto, debemos centrar la atención nuevamente hacia la respiración. Luego, el siguiente paso es respirar con el estómago.

Tan solo pensar en tu pareja puede ayudarte a lidiar con el estrés

Para respirar con el estómago, debemos ensanchar los músculos abdominales con cada inhalación, inflando el estómago como si se tratase de un globo. Por su parte, al exhalar, vaciamos el estómago, relajando los músculos.

Finalmente, los expertos recomiendan contar mentalmente hasta tres para cada inhalación y exahalación, además de repetir este patrón tantas veces como sea necesario hasta lograr la relajación. En última instancia, se trata de encontrar el ejercicio que más se ajuste a las necesidades de cada quien y ponerlo en práctica hasta que se haga parte del comportamiento habitual.

Referencias:

  1. Deep Breathing Relaxation. https://doi.org/10.1016/S0001-2092(07)68361-6
  2. Differential effects of mindful breathing, progressive muscle relaxation, and loving-kindness meditation on decentering and negative reactions to repetitive thoughts. https://doi.org/10.1016/j.brat.2010.06.006

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