Los científicos planean estudiar la nube de escombros resultantes de la desintegración de Kepler-1520b

Constantemente se registran nuevos descubrimientos de planetas que se encuentran fuera de nuestro Sistema Solar. Sin embargo, es poco lo que los científicos saben respecto a la composición y el origen de estos planetas.

Adicionalmente, para el momento, son pocos los telescopios los que cuentan con la tecnología necesaria para lograr este objetivo. Sin embargo, científicos plantean que estudiar los escombros resultantes de la desintegración de exoplanetas podría arrojar luces respecto a su composición.

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Los escombros resultantes de la desintegración de los planetas podrían ser clave para analizar su composición

De acuerdo a los expertos, la composición de los exoplanetas, podría ser radicalmente distinta a la de los planetas fuera del Sistema Solar. Sin embargo, hasta el momento, es poco lo que se sabe respecto a este tema.

Para estudiar la composición de los exoplanetas, resulta necesaria tecnología de análisis de rayos infrarrojos. Sin embargo, los telescopios terrestres no son lo suficientemente sensibles para detectarlos. Por ahora, solo se cuenta con los telescopios espaciales Spitzer y SOFIA, de la NASA, que se retirarán próximamente.

Para resolver este problema, los científicos plantean que analizar las nubes de escombros de planetas en desintegración, e identificar algunos de sus componentes, podría ser clave a la hora de determinar de cuáles son los componentes principales de los exoplanetas.

En este caso, uno de los exoplanetas en mente para probar esta tecnología es el Kepler-1520b. Este planeta se encuentra tan cerca de su estrella anfitriona que su órbita dura un poco más de 12 horas. No obstante, este planeta se está desintegrando lentamente en el espacio.

Para los científicos, esta podría ser una oportunidad de oro para aprender sobre este planeta que se encuentra a unos 2.000 años luz del planeta Tierra. En particular, la nube de polvo y escombros resultante de su desintegración podría aportar información sobre la formación y la composición de los exoplanetas.

A fin de lograr este objetivo, se tiene planificado usar el Telescopio Espacial James Webb, que será lanzado en el 2021. En este sentido, se espera que este telescopio permita sondear la nube detrás de Kepler-1520b y otros dos planetas que actualmente se están desintegrando.

En el futuro será posible una mayor comprensión de la composición de los planetas fuera del Sistema Solar

Así luciría el Telescopio Espacial James Webb en el espacio.

El Telescopio Espacial James Webb está diseñado para estudiar exoplanetas a partir de rayos infrarrojos. Técnicamente, esta tecnología tiene el potencial de aportar datos de los objetos más distantes en el universo.

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En este caso, se espera medir la abundancia relativa de determinados minerales para inferir la geoquímica del interior de los planetas. Así, a partir de este telescopio, será posible buscar materiales como el hierro, el carbono y el cuarzo, a partir de lo que se desarrollaría una mejor comprensión de la composición de planetas distantes.

Esto representaría un gran avance en el campo de la búsqueda de planetas más allá del Sistema Solar. Finalmente, los investigadores plantean que, por el momento, es necesario integrar los datos obtenidos a partir de la tecnología disponible y potenciar estos resultados gracias a los próximos avances.

Referencia: Inferring the Composition of Disintegrating Planet Interiors from Dust Tails with Future James Webb Space Telescope Observations, (2019). https://www.doi.org/10.3847/1538-3881/aadc60

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