Los resultados de una investigación realizada por científicos de la Universidad de Washington, sugieren que las madres podrían desempeñar un papel para determinar si un bebé se convierte en diestro o zurdo.

Investigadores encontraron que los bebés que son amamantados tienen una mayor probabilidad de ser diestros, mientras que la alimentación con biberón se asoció con una mayor posibilidad de que el niño sea zurdo.

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Predominancia manual

Para el estudio, los científicos analizaron datos de siete encuestas nacionales en cinco países que incluyeron a 62.129 pares de madres y niños, y tomaron en cuenta otros factores relacionados con la predominancia manual, asegurándose de que la investigación se centrara particularmente en el vínculo con la lactancia materna.

El estudio brinda mayor información sobre el desarrollo de complejas funciones cerebrales en la primera infancia que, en última instancia, determinan la preferencia manual del niño.

Durante el estudio, el equipo de investigadores encontró que la probabilidad de ser zurdo o ambidiestro fue un 9 por ciento menos común en los niños que fueron amamantados por menos de un mes.

En niños amamantados durante uno a seis meses, la predominancia de la mano izquierda fue un 15 por ciento menos prevalente, y 22 por ciento menos prevalente en niños amamantados durante más de seis meses.

La lactancia materna durante más de 9 meses no se relacionó con nuevas reducciones en la prevalencia de no ser diestro.

Proceso de lateralización

El doctor Philippe Hujoel, profesor de epidemiología en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Washington y autor del estudio, se refirió a los resultados del estudio y comentó:

“Creemos que la lactancia materna optimiza el proceso que experimenta el cerebro cuando se solidifica. Eso es importante porque proporciona una línea de evidencia independiente de que la lactancia materna puede durar de seis a nueve meses”.

La alimentación con biberón se asoció con una mayor posibilidad de que el niño sea zurdo.

Pero esto no quiere decir que la lactancia materna hará que el niño sea diestro, o que la alimentación con biberón conduzca a una preferencia de uso de la mano izquierda, resalta el autor del estudio.

Después de todo, la investigación ha demostrado  que la mano dominante de una persona está determinada al menos parcialmente por la genética mucho antes del nacimiento.

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En su lugar, el estudio arroja luz sobre cuándo la preferencia manual se localiza en un lado del cerebro, un proceso conocido como lateralización del cerebro. Posiblemente, según la investigación, la lactancia optimiza esta lateralización y termina de establecer si el niño será diestro o zurdo.

El autor del estudio expresa que los resultados de la investigación brindan mayor información sobre el desarrollo de funciones cerebrales complejas en la primera infancia que, en última instancia, determinan qué mano usará un niño de manera más dominante.

Referencia: Breastfeeding and handedness: a systematic review and meta-analysis of individual participant data. Laterality: Asymmetries of Body, Brain and Cognition, 2018. https://doi.org/10.1080/1357650X.2018.1555254

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