La tolerancia al riesgo, definida como la disposición a asumir riesgos, generalmente para obtener alguna recompensa, varía sustancialmente entre los seres humanos y se ha estudiado activamente en las ciencias sociales y de la conducta.

Aunque la tolerancia al riesgo ha sido uno de los fenotipos más estudiados, la mayoría de las afirmaciones de hallazgos positivos se han basado en estudios de muestras pequeñas, cuyas limitaciones ahora se aprecian. Hasta la fecha, sólo se han identificado dos loci asociados con la tolerancia al riesgo.

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Disposición para asumir riesgos

Pero, como parte de un proyecto de investigación internacional, un grupo de científicos de la Universidad de Zúrich ha identificado 124 variantes genéticas asociadas con la tolerancia al riesgo y las conductas de riesgo. Se trata de uno de los primeros estudios en vincular variantes genéticas con resultados de comportamiento.

La investigación se basó en la información genética de más de un millón de personas, lo que lo hace uno de los estudios genéticos más grandes realizados hasta la fecha.

Los científicos resaltan que ninguna de las variantes recién identificadas por sí misma afecta significativamente la tolerancia al riesgo de una persona en particular o la tendencia a tomar decisiones de riesgo.

Sin embargo, en conjunto, las variantes genéticas identificadas aportan nueva información sobre algunos de los mecanismos biológicos que influyen en la disposición de una persona para asumir riesgos.

El estudio muestra evidencia de influencias genéticas compartidas a través de una medida general de tolerancia al riesgo y muchas conductas de riesgo específicas. Es uno de los estudios genéticos más grandes realizados hasta la fecha y se basa en la información genética de más de un millón de personas, mucho más grande que cualquier otro estudio previo sobre genética de la tolerancia al riesgo.

Las 124 variantes genéticas identificadas están ubicadas en 99 regiones separadas del genoma. El estudio no encontró pruebas que respalden las asociaciones informadas previamente entre la tolerancia al riesgo y ciertos genes, como los genes relacionados con los neuroquímicos dopamina o serotonina, que están involucrados en el procesamiento de recompensas y la regulación del estado de ánimo.

Arquitectura genética

En cambio, los resultados del estudio sugieren que los neuroquímicos glutamato y GABA (ácido gama-aminobutírico) contribuyen a la variación en la tolerancia al riesgo entre los individuos. Ambos son importantes reguladores de la actividad cerebral en humanos y animales: el glutamato es el neurotransmisor más abundante en el cuerpo y aumenta la comunicación entre las neuronas, mientras que el GABA lo inhibe.

Un grupo de investigadores identificó 124 variantes genéticas asociadas con la tolerancia al riesgo y las conductas de riesgo.

El investigador Pietro Biroli, profesor en el Departamento de Economía de la Universidad de Zurich y coautor del estudio explicó:

“Los resultados de esta investigación ofrecen información crucial sobre la arquitectura genética de la tolerancia al riesgo y podemos determinar con precisión dónde se encuentra la propensión a conductas de riesgo dentro de nuestro genoma”.

Sin embargo, aclaran los investigadores, esto no significa que sea posible ver el ADN de alguien y determinar cuán propenso o adverso al riesgo se comportará en una situación específica.

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En comparación con estudios anteriores más pequeños en el área de la genética, estos hallazgos son sólidos y podrían confirmarse con material genético fuera de la muestra.

Los autores del estudio indican que la investigación ofrece una gran base para futuros estudios orientados a incrementar nuestra comprensión de la conexión entre las variantes genéticas y el comportamiento.

Referencia: Genome-wide association analyses of risk tolerance and risky behaviors in over 1 million individuals identify hundreds of loci and shared genetic influences. Nature Genetics, 2019. https://doi.org/10.1038/s41588-018-0309-3

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