En la mayoría de los países occidentales, las personas, luego de recibir un servicio en establecimientos como un restaurante, suelen dejarle al camarero una suma de dinero adicional conocida como propina. Para una buena parte de las personas, este se trata de un gesto de cortesía que sirve como agradecimiento al personal que presta el servicio.

Sin embargo, esta práctica depende de la cultura. Por ejemplo, mientras que en países como Estados Unidos, dejar propina es algo casi obligatorio, en otras naciones, como Japón, esto es algo que está mal visto, pues da lugar a confusiones.

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Tal como veremos en los siguientes párrafos, la tradición de dar propina tiene su origen en la Europa del siglo XVII y, a pesar de las resistencias iniciales, muchas personas empezaron a adoptar este comportamiento hasta ser algo habitual en nuestro repertorio.

Este es el origen de las propinas

La palabra “tip”, propina en inglés, representa una abreviación de la frase “to insure promptness”; es decir, “para asegurar la rapidez”.

De acuerdo a los historiadores, la práctica de dar propina al camarero tiene su origen en las tabernas de la Inglaterra del siglo XVII. Para ese momento, los bebedores le daban más dinero a los meseros a fin de asegurar que les entregaran su pedido con la mayor prontitud posible.

En inglés, la palabra propina se traduce como “tip”; esto representa una abreviación de la frase “to insure promptness”; es decir, “para asegurar la rapidez”.

Posteriormente, en tiempos de la Guerra Civil Americana, a final de los años 1800, los aristócratas americanos que viajaban al extranjero adoptaron esta práctica y empezaron a dar propinas con el objetivo de demostrar su pertenencia a una clase superior.

Así fue como la costumbre de dar propina tras recibir un servicio comenzó a abrirse paso en los Estados Unidos y posteriormente en la mayoría de los países de Occidente.

En este sentido, las propinas se volvieron un signo de distinción social usado por los aristócratas americanos para dar cuenta de su posición elevada. Sin embargo, esta práctica no fue bien recibida por la mayoría de las personas.

De esta manera, una buena parte de los ciudadanos empezó a ver las propinas como una forma de comprar una atención servil por parte de las personas adineradas hacia los menos pudientes. De hecho, para la época, se conformó un movimiento anti propinas que pretendía abolir esta práctica.

En líneas generales, el movimiento planteaba que las propinas iban en contra de los ideales de la libertad pues permitían la existencia de una clase servil que dependía financieramente de las clases más acaudaladas.

¿Dar propina es una costumbre clasista?

Muchas personas aseguran que dar propina es una costumbre que promueve la discriminación.

Tras la adopción de la costumbre de dar propina luego de recibir un servicio como una forma de demostrar la pertenencia a una clase social superior, muchas personas se mostraron resistentes a esta práctica.

Así, para 1897, se conformó un movimiento en contra de las propinas en los Estados Unidos. Este grupo planteaba que dar propina era un vicio importado de Europa que creaba una clase social aristocrática en un país que luchaba por la libertad y que se esforzaba por eliminar las clases sociales.

De hecho, para 1915, se intentó promover un proyecto de ley que prohibía las propinas. Sin embargo, esta estrategia no tuvo éxito. Uno de los principales defensores de este movimiento anti propinas era William Scott, quien se oponía a la costumbre de pagar dos veces por un mismo servicio; en este caso, un pago sería para el empleador y el otro para el empleado.

En su opinión, las propinas eran enemigas mortales de la democracia pues implicaban una actitud servil a cambio de dinero. Esto quiere decir que, para los férreos defensores de la democracia americana, las actitudes serviles son incompatibles con la ciudadanía.

Por tanto, las propinas representaban un duro golpe para la democracia. Específicamente, los defensores del movimiento anti propinas argumentaban que si no existe la posibilidad de que todos los hombres sean iguales, la democracia es un fracaso. Así, cualquier forma de servilismo representa un atentado contra los valores de la democracia,

En atención a esto, se planteaba enfáticamente que aquellos americanos que no promovían el respeto propio en las clases menos favorecidas, eran ciudadanos indeseables. Esto implica un fuerte rechazo hacia las prácticas aristocráticas, tal como dejar propina como forma de asegurar el servilismo.

En la actualidad, dar propina sigue siendo un tema de debate

En países como Japón, dar propina es una costumbre que está mal vista.

Los esfuerzos del movimiento anti propinas se tradujeron en la creación de una sociedad con 100.000 miembros que se comprometieron a no dar propina por un año. Además, para 1909, Washington se convirtió en el primer estado en los Estados Unidos en promulgar una ley anti propinas.

No obstante, esto no se cumplió a cabalidad y, para 1926, todas las leyes contra propinas fueron derogadas. Así, poco a poco, la práctica de dar propinas se extendió por todo el continente americano y empezó a formar parte de nuestras costumbres.

De hecho, en muchos países se estableció que los trabajadores podían recibir un salario mínimo más bajo si parte de sus ganancias provenían de las propinas. A partir de ese momento, muchos trabajadores empezaron a subsistir de sus propinas.

Por esta razón, en muchos países de Occidente, se considera de mala educación no dejar propina luego de recibir un servicio. Además de ser una muestra de agradecimiento, dar propina adquirió una cualidad casi obligatoria, teniendo en cuenta que muchos meseros empezaron a vivir de sus propinas.

Esto, a su vez, fue aprovechado por los dueños de los establecimientos para obligar a sus empleados a ofrecer un trato servil. Además, investigadores han demostrado que la costumbre de dar propinas puede dar lugar a prácticas de discriminación, tanto racial como sexual.

Por tanto, en la actualidad, muchos restaurantes han prohibido la práctica de dar propinas a cambio de salarios más altos para sus trabajadores. Incluso, en países como Japón, esta práctica está mal vista culturalmente.

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Tal como vemos, una práctica tan común como dar propina luego de recibir algún servicio, puede esconder detrás una historia de clasismo y discriminación que atenta contra las libertades básicas del ser humano.

No obstante, la invitación no es a dejar de lado las practicas a las que estamos acostumbrados, sino a analizar críticamente su origen histórico, teniendo en cuenta las implicaciones que pueden tener.

Referencias:

  1. A Comparison of Asians’, Hispanics’ and Whites’ Restaurant Tipping. https://doi.org/10.1111/jasp.12009
  2. Consumer Racial Discrimination in Tipping: A Replication and Extension. https://doi.org/10.1111/j.1559-1816.2008.00338.x
  3. The history of tipping—from sixteenth-century England to United States in the 1910s. https://doi.org/10.1016/j.socec.2004.09.043

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