En la práctica clínica moderna los pacientes con lesiones traumáticas pueden esperar buenos resultados gracias a la atención médica de alta calidad. Sin embargo, en los países que han experimentado desastres naturales o que se encuentran en conflictos bélicos, el panorama es bastante diferente.

En estos entornos de atención médica tan comprometidos, se requieren opciones de cuidado de heridas que sean relativamente baratas, estén listas para el suministro, sean fáciles de usar y tengan múltiples beneficios terapéuticos.

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Expandiendo el alcance

La terapia de desbridamiento de gusanos (MDT, por sus siglas en inglés) es una de esas opciones que puede resultar una herramienta invaluable en el tratamiento de heridas complejas después de los desastres.

Los gusanos se pueden usar para tratar cualquier tipo de lesiones, incluyendo quemaduras, llagas y heridas de bala.

El concepto se basa en el uso de larvas desinfectadas de mosca verde para eliminar el tejido necrótico de las heridas, controlar las infecciones, estimular la regeneración del tejido y la cicatrización de las heridas.

Si bien la práctica de utilizar gusanos para limpiar heridas ha existido durante siglos, fue en la Primera Guerra Mundial que el científico americano, William Baer, accidentalmente se dio cuenta de los beneficios que proporcionaban los gusanos en las heridas de los soldados.

Hoy en día, la terapia se utiliza ocasionalmente en hospitales de países desarrollados, pero un proyecto que investiga la producción y el uso de gusanos con fines terapéuticos medicinales, pretende expandir su alcance y llevarlo a zonas de guerra.

En este sentido, el gobierno del Reino Unido da un paso al frente y apoya la iniciativa de enviar gusanos a zonas de crisis como una forma simple y efectiva de limpiar heridas.

El proyecto busca desarrollar laboratorios de larvas para hospitales de campo para criar gusanos de manera segura en entornos de conflicto, donde la atención médica está comprometida.

Un enfoque viable

Las moscas serian criadas en estos laboratorios, donde sus huevos son esterilizados. Luego, los gusanos eclosionados se cultivan durante uno o dos días, antes de estar aptos para ser aplicados directamente en las heridas, o contenidos en una biobolsa, que se envuelve alrededor de la lesión.

Estos gusanos no solo eliminan el tejido muerto, también controlan la infección, ya que su saliva actúa como un desinfectante natural que promueve la curación.
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El doctor Frank Stadler, investigador en la Universidad de Griffith en Australia, el organismo de investigación detrás del proyecto, expresó que si todo marcha según lo planificado, los hospitales de campo criarán gusanos dentro de un año, proporcionando suficientes larvas hambrientas para tratar unas 250 heridas por día.

Para garantizar que las infecciones no se propaguen, los gusanos no se reutilizan, sino que se eliminan en los desechos clínicos después de la terapia. Pero si algunas larvas escapan del confinamiento y huyen a la naturaleza, es muy poco probable que propaguen alguna infección, ya que cuando los gusanos se convierten en moscas, se someten a su propio proceso de esterilización.

Referencias:

Maggot Debridement Therapy in Disaster Medicine. Prehospital and Disaster Medicine, 2015. https://doi.org/10.1017/S1049023X15005427

$250,000 grant for Griffith researchers sending medicinal maggots to war. Griffith University News, 2018. https://goo.gl/ZvdHbs

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