Un equipo internacional de astrónomos, utilizando el telescopio espacial Hubble, ha descubierto a 12.8 mil millones de años luz de distancia de la Tierra, un quásar que los científicos catalogan como el objeto más brillante de su tipo jamás visto en el universo distante.

El descubrimiento les da a los científicos una mejor visión de los primeros años del universo, y los ayuda a comprender cómo se forman y evolucionan los agujeros negros supermasivos.

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Poderoso resplandor

El brillo del quásar recién descubierto, llamado J043947.08 + 163415.7, es equivalente a unos 600 trillones de soles, y el agujero negro supermasivo que lo alimenta es varios cientos de millones de veces más masivo que nuestro sol.

Los investigadores proponen que es probable que muchos otros quásares remotos se hayan pasado por alto.

El poderoso resplandor de un quásar es creado por un agujero negro supermasivo que está rodeado por un disco de acreción. El gas que cae hacia el agujero negro libera cantidades increíbles de energía, los cuales se pueden observar en todas las longitudes de onda.

A pesar del intenso brillo del quásar, el telescopio espacial Hubble fue capaz de detectarlo sólo porque su apariencia fue fuertemente afectada por una lente gravitacional, un fenómeno en el que la luz de un objeto distante se magnifica por la gravedad de un objeto más cercano.

En este caso, una galaxia tenue ubicada justo entre el quásar y la Tierra, afecta la luz del quásar y la hace ver 50 veces más brillante de lo que realmente es.

Los datos del Hubble muestran, no sólo que el agujero negro supermasivo está acumulando materia a un ritmo extremadamente alto, sino también que el quásar puede producir hasta 10.000 estrellas por año.

Los quásares muy distantes se identifican por su color rojo, pero a veces su luz está “contaminada” y se ve más azul debido a la luz estelar de alguna galaxia intermedia. Como resultado, estos quásares distantes pueden pasarse por alto en las búsquedas, debido a que su color se diluye y se parece más al de una galaxia normal.

Sobre la base de este descubrimiento, los investigadores proponen que es probable que muchos otros quásares remotos se hayan pasado por alto debido a esta contaminación lumínica.

Lo que puede decir

El estudio de los quásares distantes, como es este caso, brinda a los científicos una visión de la juventud del universo. Los quásares están alimentados por agujeros negros, por lo tanto, su estudio puede decir cuándo y cómo se formaron los primeros agujeros negros.

Los astrónomos fueron capaces de detectar el quásar gracias a una lente gravitacional, un fenómeno en el que la luz de un objeto distante se magnifica por la gravedad de un objeto más cercano.

La luz intensa de los quásares también actúa como un faro que brilla a través del espacio. Cuando la luz de un quásar viaja hacia la Tierra, esa luz pasa a través del gas intergaláctico, el cual absorbe las longitudes de onda específicas de la luz, según la temperatura y la composición del gas.

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Los astrónomos pueden decodificar la luz de los quásares para aprender sobre el material ubicado entre las galaxias y la Tierra, el cual es demasiado débil para verlo directamente.

En este sentido, el equipo de investigadores que realizó el hallazgo, ya se encuentran trabajando para aprender más sobre este quásar recién descubierto, así como de las demás inferencias que se pueden hacer.

Referencia: The Discovery of a Gravitationally Lensed Quasar at z = 6.51. The Astrophysical Journal Letters, 2019. https://doi.org/10.3847/2041-8213/aaeffe

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