El ser humano puede establecer vínculos emocionales casi con cualquier cosa. Así, un par de calcetines de lana puede tener un gran valor emocional si fue el último regalo de la abuela antes de morir.

Esto quiere decir que, además de establecer relaciones afectivas con objetos, animales y personas, podemos conferirle significados emocionales a algo tan neutral como una palabra. En estos casos, por ejemplo, una palabra puede adquirir connotaciones positivas si se ha asociado a estímulos agradables.

Neurocientíficos descubren nueva forma de comunicación neuronal

Sobre este tema, un equipo de investigadores ha desarrollado un estudio a fin de comprender cómo el cerebro procesa estos estímulos, confiriéndole significados emocionales a las palabras.

Le conferimos significados emocionales a las palabras

En la vida cotidiana, es poco probable que el nombre de un extraño tenga algún tipo de valor emocional para nosotros. Sin embargo, si se desarrolla una relación amorosa, es probable que ese mismo nombre adquiera connotaciones positivas.

De la misma forma, si esta relación amorosa se rompe de forma traumática, probablemente ese nombre, que alguna vez fue neutral y luego agradable, ahora se vuelva sumamente desagradable.

Interesados por este fenómeno, un equipo de investigadores del Instituto de Psicología Georg Elias Müller, de la Universidad de Göttingen, llevó a cabo un experimento. El objetivo era analizar el proceso a partir del cual las personas asocian signos, palabras y rostros neutrales con significados emocionales.

Así, se observó que en poco tiempo, las personas pueden establecer un vínculo emocional positivo o negativo, dependiendo de un sistema de administración de consecuencias. Estas consecuencias pueden implicar recompensas o pérdidas sistemáticas.

Por ejemplo, si una persona recibe dinero cada vez que es expuesta a una palabra neutral, tras ensayos sucesivos, esta palabra adquirirá connotaciones agradables. Por otro lado, si se le quita dinero ante esa misma palabra, se desarrollará un vínculo negativo.

Adicionalmente, los investigadores sugieren que las personas aprenden vínculos positivos de forma más rápida que vínculos neutrales o negativos.

Así es como nuestro cerebro le confiere connotaciones emocionales a las palabras

De acuerdo a nuestras experiencias previas, una palabra puede tener significados emocionales positivos o negativos.

Además de analizar este fenómeno, los investigadores usaron técnicas de electroencefalografía a fin de estudiar el procesamiento cerebral de estos estímulos. De esta manera, se evidenció que el cerebro humano demora entre 200 a 300 milisegundos en determinar si una palabra tiene connotaciones positivas o negativas.

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No obstante, cuando las palabras han adquirido significados emocionales negativos, el proceso es mucho más rápido. De hecho, se observó que las palabras asociadas con la pérdida de dinero causan reacciones neuronales en la corteza visual en tan sólo 100 milisegundos.

Finalmente, se descubrió que las palabras conocidas, como casa y mesa, adquieren significados emocionales de forma más rápida y sencilla que las palabras inventadas, como naba o mofi. Esto implica que el significado semántico de las palabras tiene un importante rol a la hora de la asignación de connotaciones emocionales.

Referencia: Differential effects of learned associations with words and pseudowords on event-related brain potentials, (2018). https://doi.org/10.1016/j.neuropsychologia.2018.12.012

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