Sumándose a un creciente número de evidencia que relaciona los trastornos del sueño con el desarrollo de demencia, un reciente estudio encontró un vínculo entre la mala calidad del sueño en adultos mayores y niveles elevados de tau, una proteína asociada con la enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores informan que la mala calidad del sueño puede estar asociada con una disminución de la salud cerebral y puede ser un indicador temprano de la enfermedad de Alzheimer.

La forma en que una neurona procesa la información nunca es la misma

Asociaciones convincentes

Una serie de estudios previos han revelado asociaciones convincentes entre el sueño interrumpido y las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

La cantidad reducida de sueño profundo se asoció con altos niveles de la tóxica proteína cerebral tau. Esta imagen mapea las áreas donde el enlace es más fuerte, en tonos de rojo y naranja.

Recientemente, se descubrió que la falta de sueño puede conducir directamente a un aumento de las acumulaciones de la proteína beta-amiloidea en el cerebro, una de las principales observaciones patológicas en las personas con enfermedad de Alzheimer.

Estos antecedentes inspiraron a un equipo de investigadores de la Universidad de Washington en San Louis, a realizar un estudio con miras a determinar la relación entre la calidad del sueño y el Alzheimer.

La hipótesis que sustenta de la investigación es que la disminución del sueño de ondas lentas se puede correlacionar con aumentos en una proteína cerebral llamada tau, que junto con la beta-amiloidea, está significativamente relacionada con el deterioro cognitivo asociado con la enfermedad de Alzheimer.

Para el estudio, los investigadores examinaron los patrones de sueño de 119 individuos mayores de 60 años, la mayoría de los cuales estaban cognitivamente sanos y no mostraban signos de demencia o Alzheimer.

Durante una semana, los patrones de sueño de los sujetos se monitorizaron mediante sensores y monitores de EEG portátiles. Los niveles de las proteínas tau y beta-amiloidea también se rastrearon en todos los sujetos mediante tomografías de emisión de positrones o muestreo de líquido cefalorraquídeo.

Herramienta de alerta

Los resultados revelaron que los sujetos que presentaron niveles más bajos de sueño de ondas lentas, mostraron volúmenes más altos de proteína tau en el cerebro. Los investigadores explican que el sueño de ondas lentas es la fase más profunda del sueño, la cual se ha vinculado fuertemente a la consolidación de la memoria.

Para el estudio, los investigadores rastrearon los niveles de las proteínas tau y beta-amiloidea mediante tomografías de emisión de positrones.

El doctor Brendan Lucey, catedrático en el Departamento de Neurología de la Universidad de Washington y coautor de la investigación, explicó:

“La clave es que no fue la cantidad total de sueño lo que se relacionó con tau, fue el sueño de ondas lentas, fase que refleja la calidad del sueño. Las personas con patología tau aumentada en realidad dormían más por la noche y en el día, pero no estaban durmiendo tan bien”.

Descubrimiento abre las puertas para el desarrollo de nuevas terapias para el Parkinson

Las enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la edad son indudablemente más complicadas que el simple efecto de años de mal sueño.

Sin embargo, los investigadores sugieren que las interrupciones del sueño pueden ser una herramienta de alerta temprana eficaz, que podría ayudar a los médicos a detectar pacientes con deterioro cognitivo en las etapas más tempranas.

Referencia: Reduced non–rapid eye movement sleep is associated with tau pathology in early Alzheimer’s disease. Science Translational Medicine, 2019. https://doi.org/10.1126/scitranslmed.aau6550

Más en TekCrispy