Los ritmos circadianos del organismo son procesos de gran importancia que determinan una buena parte del funcionamiento biológico. No por nada los malos hábitos de sueño se han relacionado a mayores riesgos de sufrir peligrosas enfermedades. En este caso, se ha observado que, en atención al ritmo circadiano, nuestra piel sana a mayor velocidad durante el día que durante la noche.

Como veremos más adelante, durante el día, nuestro organismo segrega una serie de sustancias que hacen que nuestra piel sane más rápido. Esto podría tener implicaciones a la hora de desarrollar protocolos quirúrgicos que promuevan un mejor proceso de recuperación.

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Nuestra piel también tiene un ritmo circadiano

El ritmo circadiano, también llamado reloj biológico, es determinante en una buena parte de nuestros procesos orgánicos. Así, cuando nuestro ritmo circadiano se ve afectado por cualquier razón, aumentan las probabilidades de sufrir peligrosas enfermedades. Por ejemplo, estudios sugieren que el insomnio aumenta el riesgo de padecer demencia y otros trastornos.

El encargado de estos ritmos es el hipotálamo, una estructura que se encuentra en el cerebro. Sin embargo, todo nuestro organismo se ve afectado por este. Así, nuestra piel no escapa de la influencia de los ritmos circadianos.

Al respecto, se ha demostrado que el ritmo circadiano influye sobre las células de fibroblastos en la piel. Estas células tienen la función de producir colágeno y otras proteínas reparadoras de la piel cuando esta sufre alguna herida.

No obstante, para desplazarse por el organismo, los fibroblastos dependen de una proteína denominada actina. Esta proteína se produce en mayor cantidad durante el día que durante la noche. Para el momento, no se tienen certezas respecto a las causas de esto.

Sin embargo, se cree que, teniendo en cuenta que durante el día las personas son más activas y propensas a herirse, nuestros cuerpos han evolucionado defensas para ser más fuertes en los momentos de mayor vulnerabilidad.

En este sentido, durante el día se producen mayores niveles de esta proteína, lo que favorece el transporte de fibroblastos hacia las zonas heridas de la piel. Por esta razón, nuestra piel sana más rápido en el día que en la noche.

Las heridas sanan más rápido durante el día

Las lesiones diurnas pueden sanar hasta dos veces más rápido que las heridas ocurridas en la noche.

A fin de investigar este fenómeno, un equipo de científicos estudió cultivos de piel y muestras de piel en ratones vivos. En particular, los investigadores se centraron en la rapidez de curación de las heridas según el momento del día.

Tal como se esperaba, se observaron mayores niveles de actina y fibroblastos durante el día, favoreciendo una sanación cutánea más rápida. De hecho, se descubrió que, durante el día, las lesiones sanaban hasta dos veces más rápido que durante la noche. Igualmente, al analizar el fenómeno en piel humana, se encontraron resultados semejantes.

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Al examinar registros médicos sobre víctimas de quemaduras accidentales, se descubrió que las personas que resultaron heridas en la noche, demoraron hasta 60% más tiempo en sanar que las personas quemadas en el día. En promedio, las quemaduras nocturnas tardaron 27 días en sanar, mientras que las diurnas sanaron en tan solo 17 días.

Finalmente, los investigadores plantean que estos resultados tienen importantes implicaciones en el campo de la cirugía. Así, es posible el diseño de protocolos quirúrgicos que favorezcan un mejor proceso de recuperación al tener en cuenta el ritmo circadiano, además de estrategias para modificarlo por el bien de los pacientes.

Referencia: Circadian actin dynamics drive rhythmic fibroblast mobilization during wound healing. https://www.doi.org/10.1126/scitranslmed.aal2774

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