Para el ser humano, la monogamia puede ser una opción. Sin embargo, para otros organismos, la monogamia está determinada biológicamente. Por esta razón existen especies monógamas, como los albatros, y otras que se reproducen libremente.

Al respecto, de acuerdo a un estudio reciente, a lo largo de la evolución se han desarrollado genes que predisponen a la monogamia. Sin embargo, aún es muy pronto para sacar conclusiones sobre este comportamiento en el ser humano.

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Monogamia genéticamente determinada

La monogamia se define como una relación de pareja en la que el vínculo afectivo y sexual entre los miembros se mantiene exclusivo durante un periodo de tiempo determinado. Esto tiene ciertas ventajas y desventajas.

Por ejemplo, si bien la monogamia asegura el vínculo afectivo entre los miembros de la pareja, al mismo tiempo, disminuye el flujo y la variación genética en la especie. Así, mientras algunas especies son monógamas por naturaleza, tal como los pingüinos, otras no lo son, como los bonobos.

Con el objetivo de analizar las bases genéticas de los hábitos de apareamiento y crianza de distintas especies, monógamas y no monógamas, un equipo de investigadores llevó a cabo un estudio.

Para ello, se analizó el cerebro de animales macho, pertenecientes a 10 especies diferentes, incluyendo ratones, aves, ranas y peces; de estas, cinco practican la monogamia y las restantes se reproducen libremente. Así, cuando se examinó el genoma de estos animales, fue posible identificar 24 genes que podrían estar asociados a la monogamia en los vertebrados.

Estos resultados sugieren que los genes podrían determinar si una especie tiende a la monogamia o no. Por su parte, al observar de cerca el fenómeno, se sugiere que, tras la separación de un ancestro en común entre estas especies, hace 450 millones de años, dicho código genético evolucionó unas cinco veces.

Este proceso dio como resultado la ramificación de las especies entre variantes monógamas y no monógamas.

La monogamia implica ventajas y desventajas

Por el momento, los resultados del estudio no pueden extrapolarse al comportamiento humano.

Dados los resultados, todo parece indicar que, al menos en algunas especies del reino animal, la monogamia podría estar genéticamente determinada. Por ejemplo, los investigadores descubrieron que en las especies monógamas, los genes relacionados con las funciones cognitivas, como el desarrollo neuronal, se expresan en mayor medida.

Por otro lado, en estas mismas especies, los genes asociados a la transcripción genética están regulados de forma negativa. Eso indica un aumento de la plasticidad neuronal en conjunto con una regulación más estricta de la transcripción genética.

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No obstante, se necesitan más investigaciones para descubrir que más hay detrás de este código genético para la monogamia. Igualmente, por el momento, no es posible extrapolar estos resultados a la especie humana.

Por tanto, los investigadores sugieren la realización de otros estudios que permitan ampliar la línea de investigación a fin de comprender exhaustivamente la relación entre los genes y el comportamiento monógamo en el reino animal.

Referencia: Conserved transcriptomic profiles underpin monogamy across vertebrates, (2019). https://doi.org/10.1073/pnas.1813775116

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