Los resultados de un nuevo estudio sugieren que los comportamientos obsesivo-compulsivos en personas jóvenes pueden representar una señal de alerta para la presencia de otras afecciones psiquiátricas más graves.

Los investigadores encontraron que los niños y adultos jóvenes con síntomas obsesivo-compulsivos tenían más probabilidades de experimentar otras psicopatologías, incluyendo depresión, psicosis y pensamientos suicidas.

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Buscando señales

Los investigadores informaron patrones de síntomas obsesivo-compulsivos relacionados con psicopatologías graves después de analizar datos de más de 7.000 jóvenes de 11 a 21 años. Los participantes se sometieron a entrevistas psiquiátricas estructuradas para determinar los síntomas obsesivo-compulsivos y otros dominios importantes de psicopatología.

Más del 20 por ciento de los jóvenes admitieron tener malos pensamientos intrusivos, que incluían pensamientos acerca de hacerse daño a sí mismo o a otros.

El equipo de investigación realizó un análisis factorial para determinar la agrupación de la presentación de los síntomas, y utilizó modelos de regresión para determinar las conexiones entre los síntomas obsesivo-compulsivos y los diagnósticos de por vida del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), episodios depresivos, psicosis y pensamientos suicidas.

Los resultados revelaron que 38,2 por ciento (2.697 participantes) de la cohorte informó haber experimentado al menos un síntoma obsesivo-compulsivo y el 3 por ciento (209 participantes) cumplió con los criterios para el diagnóstico de TOC de por vida.

Los investigadores observaron una mayor proporción de síntomas en las participantes femeninas que ya pasaron la pubertad. En general, los participantes con síntomas obsesivo-compulsivos tuvieron tasas más altas de depresión, psicosis e ideación suicida.

Malos pensamientos

Los investigadores dividieron los síntomas obsesivo-compulsivos en cuatro categorías: malos pensamientos, repetición / verificación, simetría y limpieza / contaminación.

El estudio encontró que los jóvenes con síntomas obsesivo-compulsivos tenían más probabilidades de experimentar otras psicopatologías, incluyendo depresión, psicosis y pensamientos suicidas.

Más del 20 por ciento de los jóvenes admitió tener malos pensamientos intrusivos, que incluían pensamientos acerca de hacerse daño a sí mismo o a otros, figurarse imágenes violentas o temer que alguien haría algo malo sin la intención de hacerlo. Estos jóvenes tenían más probabilidades de desarrollar psicopatologías graves más allá del trastorno obsesivo compulsivo.

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Los investigadores explican que las acciones repetitivas son comunes en los niños pequeños, y de hecho son una parte saludable del desarrollo, pero cuando estos síntomas continúan en la adolescencia y comienzan a interferir con las actividades cotidianas, se requiere examinar la causa y los tratamientos disponibles para atender esos síntomas.

La esperanza de los autores del estudio es que los resultados de esta investigación impulsen a los profesionales de la salud a detectar estos síntomas durante las visitas de sus pacientes, ya que pueden ser vitales para identificar a los adolescentes que se encuentran en una trayectoria psiquiátrica potencialmente debilitante.

Referencia: Obsessive-Compulsive Symptomatology in Community Youth: Typical Development or a Red Flag for Psychopathology? Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 2018. https://doi.org/10.1016/j.jaac.2018.06.038

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