Cuando pensamos en amenazas celestiales generalmente imaginamos que nuestro planeta es impactado por grandes asteroides y cometas. Muy pocos pensarían en que una galaxia entera nos amenace, pero de acuerdo con un nuevo estudio, eso es exactamente lo que está sucediendo.

La Gran Nube de Magallanes (LMC, por sus siglas en inglés) es una galaxia enana cercana que está en curso de colisión con la Vía Láctea, y aunque se trata de un evento de gran magnitud, no hay por qué preocuparse todavía: se espera que la anunciada colisión ocurra dentro de 2 mil millones de años.

Un escenario probable

La Gran Nube de Magallanes es uno de nuestros vecinos cósmicos más cercanos, orbitando la Vía Láctea a una distancia de unos 163.000 años luz. Se ha pensado durante mucho tiempo que esta galaxia enana seguiría zumbando alrededor de la Vía Láctea durante miles de millones de años, o que desaparecería en el cosmos gracias a sus rápidos movimientos.

Las estrellas y planetas que conforman la LMC vivirían como parte de una versión más inflada de la Vía Láctea.

Pero en una inspección más cercana, los astrónomos se han notado un probable tercer escenario. Estudios recientes han encontrado que la LMC es mucho más masiva de lo que parece, y contiene casi el doble de materia oscura de lo que se pensaba anteriormente. Eso significa que está perdiendo energía rápidamente, disminuyendo la velocidad y siendo arrastrada hacia la Vía Láctea.

Para predecir lo que sucederá, un equipo de investigadores de la Universidad de Durham utilizó un supercomputador para construir modelos realistas de la Vía Láctea y la LMC, y simular la colisión entre ellas.

En términos cósmicos, este tipo de colisiones galácticas ocurren regularmente, y en este caso las dos se fusionarían en una galaxia. Básicamente, las estrellas y planetas que conforman la LMC vivirían como parte de una versión más inflada de la Vía Láctea.

Efectos de la colisión

Pero eso no quiere decir que no será un proceso lleno de baches. El equipo afirma que los efectos gravitacionales de la colisión arrojarían muchas estrellas desde el disco principal de la Vía Láctea hacia el halo estelar.

La colisión con la Gran nube de Magallanes no es la única en el futuro de la Vía Láctea. Andrómeda también corre hacia nosotros.

Existe una pequeña posibilidad de que el Sol se vea afectado, pero los investigadores dicen que nuestra posición en la galaxia probablemente nos protegerá de ese destino.

Los efectos más dramáticos se verán en el centro de la galaxia, y específicamente en el agujero negro supermasivo que reside allí, el cual se deleitará con todo el gas adicional y la materia que traería la LMC, pudiendo incrementar hasta 10 veces su tamaño actual.

Eso podría convertir a la Vía Láctea en un Núcleo Galáctico Activo o en un quásar, pero afortunadamente el incremento de los rayos gamma que supone tal evolución no deberían ser lo suficientemente poderosos como para dañar la Tierra.

La colisión con la Gran nube de Magallanes no es la única en el futuro de la Vía Láctea. Andrómeda también corre hacia nosotros a unos 109 kilómetros por segundo, y se espera un primer contacto en aproximadamente 4 mil millones de años, y dado que Andrómeda es una galaxia mucho más grande que la LMC, el evento será simplemente catastrófico.

Referencia: The aftermath of the Great Collision between our Galaxy and the Large Magellanic Cloud. Monthly Notices de la Royal Astronomical Society, 2018. https://doi.org/10.1093/mnras/sty3084