La pérdida de audición relacionada con la edad ha sido históricamente considerada como un resultado clínicamente intrascendente del envejecimiento. Debido a que no se cuenta con pruebas sólidas que relacionen esta condición con otras afecciones de salud, ha sido considerada como un problema de calidad de vida, en el peor de los casos.

Sin embargo, en la última década ha sugerido evidencia creciente que la pérdida de audición relacionada con la edad puede tener implicaciones más amplias, incluso para la salud mental y neurocognitiva.

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Menos audición, mayor riesgo

En este entorno, un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Columbia, encontró que las personas mayores con pérdida auditiva relacionada con la edad tenían más síntomas de depresión, y cuanto mayor era la pérdida de audición, mayor era el riesgo de experimentar síntomas depresivos.

La pérdida de audición puede ser un factor de riesgo potencialmente modificable para la depresión en la vejez.

Los hallazgos sugieren que el tratamiento de la pérdida de audición relacionada con la edad, que no se reconoce ni se trata adecuadamente en todos los ancianos, podría ser una forma de evitar la depresión tardía en este segmento de la población.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron los datos de salud de 5.239 individuos mayores de 50 años. Cada participante se sometió a una prueba auditiva audiométrica, una forma objetiva de evaluar la pérdida auditiva, y se realizó una prueba de detección de depresión.

El análisis de los datos reveló que los individuos con pérdida auditiva leve presentaban casi el doble de probabilidades de tener síntomas clínicamente significativos de depresión, en comparación a aquellos con audición normal. Las personas con pérdida auditiva severa tenían más de cuatro veces de probabilidades de experimentar síntomas depresivos.

Alta prevalencia

La pérdida de audición relacionada con la edad es la tercera condición crónica más común en los adultos mayores. Se sabe que la condición aumenta el riesgo de otras afecciones, como el deterioro cognitivo y la demencia.

La investigación encontró que cuanto mayor era la pérdida de audición, mayor era el riesgo de experimentar síntomas depresivos.

Al respecto, el doctor Justin S. Golub, profesor en el Departamento de Otorrinolaringología del Centro Medico de la Universidad de Columbia y líder del equipo de investigadores que realizó la investigación, expresó:

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“La mayoría de las personas mayores de 70 años tienen al menos una pérdida auditiva leve, pero relativamente pocos son diagnosticados, y mucho menos son tratados para esta condición. La pérdida de audición es fácil de diagnosticar y tratar, y como muestra este estudio, su tratamiento puede ser aún más importante si puede ayudar a aliviar o prevenir la depresión”.

Los autores del estudio señalan que dada la alta prevalencia de pérdida de audición no tratada en adultos mayores, la condición puede ser un factor de riesgo potencialmente modificable para la depresión en la vejez.

Referencia: Association of Audiometric Age-Related Hearing Loss With Depressive Symptoms Among Hispanic Individuals. JAMA Otolaryngol Head & Neck Surgery, 2018. http://dx.doi.org/10.1001/jamaoto.2018.3270

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