Parálisis cerebral es el término general que se usa para especificar un grupo de etiologías que ocurren en un cerebro fetal o infantil en desarrollo. Las personas diagnosticadas con esta condición tienen síntomas distintivos que incluyen problemas con el movimiento, la coordinación, la postura y el equilibrio, así como dificultades cognitivas, de comunicación, deficiencias sensoriales y discapacidad intelectual.

Debido a que la parálisis cerebral se desarrolla y se diagnostica en la primera infancia, se considera una condición pediátrica. Sin embargo, es una afección de por vida, y dependiendo de la gravedad de la condición y las comorbilidades físicas asociadas, la mayoría de los niños viven hasta la edad adulta.

Envejecer con la condición

Existe evidencia de que a medida que los individuos con parálisis cerebral pasan a la edad adulta, puede haber deterioro en el funcionamiento físico y un aumento en las condiciones de salud secundarias.

La parálisis cerebral se desarrolla y se diagnostica en la primera infancia, por lo que se considera una condición pediátrica.

Por lo tanto, es probable que la experiencia de envejecimiento con la condición se vincule con diferentes problemas psicológicos, sociales y médicos. Sin embargo, existe poca investigación sobre la salud mental de adultos con parálisis cerebral.

En este sentido, un estudio realizado por un equipo de investigadores británicos, encontró que los adultos con parálisis cerebral tienen un mayor riesgo de desarrollar depresión y ansiedad, dos de las enfermedades mentales más comunes en la población general.

Para el estudio, los investigadores evaluaron la salud mental de las personas con parálisis cerebral y la comparó con un grupo de control de adultos de edad, sexo y nivel socioeconómico similares, pero sin la condición.

A este propósito, el equipo de científicos examinó hasta 28 años de datos de atención primaria en el Reino Unido de 1.700 personas mayores de 18 años con parálisis cerebral y 5.115 adultos neurotípicos. Las dificultades intelectuales, que pueden afectar a muchos con la condición, también se examinaron con el fin de determinar si tienen un impacto en el desarrollo de la depresión y la ansiedad.

Un riesgo mayor

El análisis de los datos reveló que entre los adultos con parálisis cerebral que tienen dificultades intelectuales, el riesgo de sufrir depresión fue 28 por ciento mayor, mientras que el riesgo de ansiedad fue 40 por ciento mayor, en comparación con aquellos que no tienen la enfermedad.

Aunque se le considera una condición pediátrica, es una afección de por vida, y dependiendo de la gravedad, la mayoría de los niños que la padecen alcanzan la edad adulta.

Inesperadamente, para aquellos que tenían parálisis cerebral pero no tenían una discapacidad intelectual, la posibilidad de desarrollar depresión y ansiedad aumentó aún más. El riesgo de depresión fue 44 por ciento mayor y el riesgo de ansiedad fue 55 por ciento mayor en estos casos.

La Dra. Kimberley Smith, profesora de psicología de la salud en la Universidad de Surrey y autora principal del estudio, comentó:

“Las personas con parálisis cerebral enfrentan desafíos únicos a medida que envejecen, los cuales podrían estar relacionados con la ansiedad y la depresión. Este estudio nos ha permitido definir el problema; el próximo paso será comprender mejor por qué sucede, y de este modo, contar con el conocimiento necesario para desarrollar intervenciones de salud mental dirigidas a esta población”.

Referencia: Risk of Depression and Anxiety in Adults With Cerebral Palsy. AMA Neurology, 2018. http://dx.doi.org/10.1001/jamaneurol.2018.4147