Todos estamos familiarizados, al menos en parte, con la historia del Titanic. El RMS Titanic fue un transatlántico británico construido entre los años 1909 y 1912 que formaba parte de la clase Olympic, de la naviera White Star Line.

Como es bien sabido, el Titanic se hundió durante entre la noche del 14 y la madrugada del 15 abril de 1912, en pleno viaje inaugural. Tras el hundimiento, murieron 1512 personas del total de 2223 pasajeros que iban a bordo. De esta forma, el evento se corresponde con uno de los mayores naufragios en la historia.

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Sin embargo, pocas personas saben que el Titanic formaba parte de una familia de barcos junto a otros dos trasatlánticos pertenecientes a White Star Line. A saber, el Olympic y el Britannic. A partir de esto, se desprende una extraña teoría que reza que en realidad, el Titanic no se hundió, sino que el naufragio no fue más que una treta de los empresarios para cobrar el dinero proveniente del seguro. Veamos de qué se trata.

El Titanic fue sustituido por el Olympic para cobrar el dinero del seguro

Aquí podemos observar al Titanic y al Olympic embarcados en el mismo muelle.

Tal como vemos, el Titanic tuvo dos barcos hermanos que eran prácticamente idénticos; el primero de ellos, protagonista de esta teoría conspirativa, es el Olympic, construido en el astillero Harland & Wolff. En Octubre de 1910, el Olympic realizaría su primera incursión en el mar y, el 14 de junio de 1911, este barco hizo su viaje inaugural.

Quien comandaba el barco para ese momento, era nada más y menos que Edward John Smith, quien más adelante sería el capitán del primer y último viaje del Titanic. Volviendo a la historia, el 20 de septiembre de ese mismo año, el Olympic tuvo un enorme accidente con un buque de guerra.

En pleno viaje, el HMS Hawke se acercó demasiado al Olympic, ocasionando una peligrosa colisión. En vista de que este accidente fue el resultado de la turbulencia excesiva producida por la hélice del Olympic, la compañía aseguradora determinó que la responsabilidad caía sobre este trasatlántico. Esto implicó que el seguro no cubrió la reparación de los daños sufridos por el Olympic.

Este hecho, desencadenó grandes problemas financieros para White Star Line, la empresa propietaria del Titanic, el Olympic y el Britannic. En vista de esto, los empresarios, como solución desesperada para evitar caer en la bancarrota, idearon un plan devastador.

Específicamente, los empresarios decidieron hacer pasar el Olympic por el Titanic, enviándolo a un viaje sin retorno con el objetivo de cobrar una cuantiosa suma de dinero por el seguro; todo esto a costa de la vida de miles de personas.

Estas son las pruebas que sustentan la teoría del Titanic

Así se veía el Titanic.

Para sustentar esta leyenda, sus defensores echan mano de varias situaciones que, en su opinión, son evidencias infalibles de la conspiración. Por ejemplo, se plantea que ambos barcos fueron cambiados a finales de 1911, cuando estuvieron juntos en Belfast.

Allí fue enviado el Olympic para ser reparado luego del accidente con la nave de guerra. Al respecto, se plantea que fue en ese momento y en ese lugar cuando se sustituyeron los rótulos y el nombre de los barcos.

Por otro lado, se plantea que la resistencia de los trabajadores que conformaban la tripulación a la hora de abordar el barco, además de la cancelación de más de 50 pasajeros de primera clase a última hora, son pruebas inequívocas de esta conspiración.

Para el momento en el que zarpó el supuesto Titanic, en el Reino Unido había una huelga de los trabajadores del carbón; esto significa que habían muchas personas desempleadas que, teóricamente, no se rehusarían a aceptar un empleo como trabajar en un trasatlántico de fama mundial. Sin embargo, fue complicado encontrar la cantidad necesaria de tripulantes para navegar el Titanic.

Por su parte, justo a último momento, más de 50 pasajeros de primera clase del Titanic cancelaron su viaje. La mayoría de ellos era asociados de J.P. Morgan, un banquero de renombre asociado a la industria de los buques trasatlánticos.

Así lucía el Olympic.

De hecho, para esa misma fecha, un barco propiedad de J.P Morgan, llamado El Californiano, se encontraba cerca del lugar donde aconteció el naufragio del Titanic. Lo más sorprendente del caso es que el capitán de El Californiano durmió vestido en un sofá cerca de los comandos del barco, en lugar de retirarse hacia su camarote; esto sería como un presagio de que ocurriría algo que requeriría de su pronta acción.

Lo mismo ocurrió con el capitán del Titanic. Aún más, ambos barcos compartieron mensajes durante la noche del naufragio, siendo el último de estos uno en el que el Titanic le informaba su posición a El Californiano.

No conforme con esto, se plantea que las condiciones del accidente fueron bastante sospechosas. En específico, se plantea que, incluso en una noche sin luna, el iceberg con el que colisionó el Titanic pudo haberse divisado a ocho kilómetros de distancia. Esto estaría dentro de los márgenes de maniobrabilidad del barco, por lo que hubiese podido esquivarlo; aun así, el Titanic chocó.

Por último, más de 100 años después del naufragio, se han emitido imágenes del barco hundido. Tras la difusión de estas imágenes, muchas personas han encontrado evidencias que podrían indicar que el barco que está en el fondo del océano Atlántico no es el Titanic, sino el Olympic.

En particular, se plantea que la corrosión ha resultado en el desprendimiento de algunas de las letras en el caso, dejando ver lo que realmente había detrás. Respecto a esto, se propone que puede observarse una M y una P, que podrían corresponder al nombre original del barco: Olympic.

No, el Titanic no fue sustituido por el Olympic

Un plan como el propuesto es poco factible, por no decir imposible.

En resumen, la teoría conspirativa respecto al hundimiento del Titanic es sencilla. Tras el estrepitoso accidente del Olympic, se desencadenaron importantes problemas financieros para la empresa matriz. A partir de ello, los empresarios idearon un plan que les permitiría cobrar una cuantiosa suma de dinero gracias al seguro del Titanic.

La idea era hacer pasar al Olympic, ya deteriorado, por el Titanic, y que la compañía aseguradora se encargara de pagar los daños. Así, para evitar grandes pérdidas, se supone que El Californiano estaría cerca para acudir al rescate. Sin embargo, no todo fue tal como se planeó y el evento le costó la vida a miles de personas.

A pesar de que esto puede parecer una teoría lógica y con sentido, es necesario analizar en detalle ciertos elementos a fin de determinar qué tan verídica puede llegar a ser. Primero, debemos tener en cuenta que, a pesar del incidente que borraría gran parte de las evidencias, uno de los barcos involucrados seguiría a flote.

Esto quiere decir que al hacer una inspección, sería posible descubrir la treta sin mayor dificultad. Para la época, al construir un barco, todos y cada uno de los paneles de madera debían ser etiquetados según un número identificativo distintivo. Para el caso del Olympic, este número era 400; por su parte, el Titanic llevaba el 401.

Esto quiere decir que para que el plan fuese perfecto, ambos barcos tuvieron que ser desarmados y armados de nuevo a fin de  lograr la sustitución. Sin embargo, esto resulta imposible considerando el tiempo necesario para hacerlo y teniendo en cuenta que miles de personas pudieron haber sido testigos del proceso en el embarcadero.

Además, luego de que el Olympic fuera retirado de servicio, muchas de sus partes fueron adquiridas por hoteles y por personalidades de renombre, conservando sus marcas originales. Por poner un ejemplo, una habitación del hotel White Swan, en Alnwick, está decorada con objetos del Olympic.

Adicionalmente, a pesar del enorme parecido entre los barcos, ambas naves guardaban diferencias importantes. Por ejemplo, mientras uno de los miradores de primera clase del Titanic estaba cubierto con cristales retráctiles, en el Olympic esta área se encontraba totalmente descubierta.

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Además, la zona de los camarotes en el Titanic estaba ubicada en un lugar completamente distinto al del Olympic. Entre otras cosas, en el Olympic, algunas ventanas eran redondas, mientras que en el Titanic eran rectangulares. También, las chimeneas de ambos barcos guardaban diferencias importantes.

En este punto, vale decir que, para realizar la sustitución, todas estas modificaciones tuvieron que haberse hecho en un corto periodo de tiempo y sin que nadie notara algo extraño, lo que es sumamente improbable. Por tanto, podría afirmarse que, la historia de que el Titanic fue sustituido por el Olympic para cobrar el seguro, no es más que otra teoría conspirativa de las muchas que abundan en internet.

Referencia: Chirnside, M. (2005). Olympic & Titanic, an analysis of the Robin Gardiner Conspiracy Theory.

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