Actualmente, resulta casi obvio pensar que determinadas partes del cerebro se encargan de funciones específicas. Sin embargo, hace un par de siglos, esta era una realidad desconocida. Para esa época, los científicos apenas estaban desarrollando una comprensión aproximada del funcionamiento cerebral.

No obstante, gracias a un aparatoso accidente, esto cambió radicalmente. Todo ocurrió el 13 de septiembre de 1848, cuando una barra de hierro atravesó el cráneo de un hombre llamado Phineas P. Gage, provocándole daños severos en el cerebro e importantes cambios en su comportamiento.

A partir de ello, se puso sobre la mesa la noción de que los lóbulos frontales eran los responsables de procesar las emociones, la personalidad y las funciones ejecutivas. Veamos cómo este aparatoso accidente revolucionó el campo de la neurología, abriendo paso a los conocimientos con los que contamos actualmente.

Un aparatoso accidente que cambió el rumbo de la neurología

Así se vería la barra de hierro a través del cráneo de Phineas P. Gage.

Phineas P. Gage fue un obrero estadounidense nacido en 1823, quien se dedicaba a la industria de los ferrocarriles. En líneas generales, su nombre es conocido ya que, gracias a un aparatoso accidente que le ocasionó daños cerebrales, Gage se convirtió en un paciente que cimentó las bases de la neurología moderna.

Todo empezó el día 13 de septiembre de 1848 cuando Gage se encontraba usando explosivos para eliminar unas piedras que obstaculizaban el terreno para la construcción de una nueva línea de ferrocarriles en Cavendish, Vermont. La estrategia era sencilla, pero implicaba ciertos peligros.

Gage debía taladrar un agujero en la superficie, llenarlo con polvos explosivos, sellar el agujero y colocar arena encima. Sin embargo, en un momento dado, al golpear una barra de hierro en el agujero para compactar los materiales, se creó una chispa que detonó los polvos explosivos.

Al respecto, se cree que esto ocurrió debido a que Gage olvidó sellar el agujero con la arena. De esta manera, una barra de hierro de un metro de largo, 32 milímetros de ancho y seis kilogramos de peso atravesó su cráneo.

Específicamente, la barra entró por su mejilla izquierda, atravesó la cuenca de su ojo y salió por la parte superior de su cráneo, destruyendo importantes muestras de tejido cerebral a su paso.

Lo más sorprendente del caso, además de la supervivencia de Gage, es que nunca llegó a perder el conocimiento. Llegó caminando a la consulta con el médico del pueblo e incluso hizo bromas sobre el accidente.

Tras el accidente, Phineas P. Gage nunca volvió a ser el mismo

La lesión cerebral ocasionó importantes cambios en el comportamiento de Phineas P. Gage.

Tal como vemos, la personalidad de Gage era un sello distintivo. Se mostraba jovial y constantemente bromeaba, incluso sobre el accidente que casi le hace perder la vida. Durante unos meses, el Doctor John Martyn Harlow se encargó de tratar las heridas de Gage, además de documentar su cambio de personalidad.

Antes del accidente, Gage era descrito como una persona equilibrada mentalmente, un hombre de negocios de gran astucia, inteligencia y energía. Adicional a esto, nuestro protagonista era conocido por ser perseverante en la consecución de sus objetivos. Sin embargo, después del accidente, Gage nunca volvió a ser el hombre que todos conocieron.

Así, luego de que una barra de hierro atravesó su cráneo, se convirtió en una persona caprichos e irreverente, que se mostraba complacido de cosas mundanas que antes no resultaban de su agrado.

En la misma línea, luego del evento, se mostraba grosero con sus compañeros y se volvió una persona impaciente que no aceptaba restricciones o consejos que iban en contra de sus deseos. Su personalidad pasó de ser jovial, a convertirse en obstinada, caprichosa y poco estructurada.

De hecho, a pesar de tener muchos planes a futuro, a Gage le costaba concretar los pasos necesarios para lograr sus objetivos. De esta manera, para sorpresa de muchos en aquella época, una lesión cerebral cambió la personalidad de Gage, algo que la ciencia no había visto nunca antes.

Posterior a ello, Gage vivió por 12 años más, e incluso logró recuperarse de la mayoría de los cambios en su personalidad antes de morir a causa de, probablemente, los daños cerebrales ocurridos tras su accidente.

¿Qué fue de la vida de Phineas P. Gage tras el accidente?

Los restos del accidente permanecen en el museo de la Universidad de Harvard.

Luego de la lesión, Gage perdió su trabajo en la industria de los ferrocarriles. Al respecto, se afirma que después de perder este empleo, era incapaz de mantener otro por mucho tiempo, ya que los abandonaban o lo despedían por pelear continuamente con sus compañeros.

Tras trabajar en varias granjas del pueblo, Gage fue empleado como fenómeno de circo, en el que exponía con orgullo sus heridas, además de la barra de hierro que las provocaron. Adicionalmente, trabajó como conductor en Chile, haciendo recorridos entre Valparaíso y Santiago.

Posteriormente, regresó a San Francisco, donde se reunió con su familia, hasta que su salud empezó a deteriorarse estrepitosamente. De esta forma, Gage murió a los 38 años de edad, tras sufrir constantes crisis epilépticas. Actualmente, su cráneo, junto a la barra de hierro, permanecen como parte de la exhibición en el museo de Medicina de la Universidad de Harvard.

Así, el caso de Phineas P. Gage podría ser considerado el punto cero de la noción entre la relación entre los daños estructurales en el cerebro y los cambios en el comportamiento. Tras el accidente, los cambios de personalidad de Gage fueron sorprendentes, convirtiéndolo en el paciente ideal para demostrar el rol del cerebro sobre la personalidad.

Un caso histórico que sentó las bases del estudio de las bases biológicas del comportamiento

Con el avance de la tecnología, los científicos han reconstruido con precisión la lesión sufrida por Phineas P. Gage.

De esta manera, el trágico accidente ocurrido hace poco más de un siglo, todavía tiene eco en el presente. En líneas generales, representa un antecedente de los cambios de personalidad y otros problemas neurológicos sufridos por los jugadores de fútbol americano tras las constantes conmociones cerebrales sufridas en el campo de juego.

En este sentido, el caso de Gage permitió abordar la comprensión de los efectos de las lesiones cerebrales sobre el comportamiento humano. Desde entonces, neurocientíficos de todo el mundo han analizado sus restos para analizar y descubrir las implicaciones de las lesiones sufridas por Gage.

Por ejemplo, en 1940, un neurólogo realizó un diagrama del cráneo de Gage para determinar la ruta seguida por la barra de hierro. Más adelante, en 1980, científicos hicieron lo propio usando técnicas de tomografía computarizada. Así, a medida que avanza la tecnología, los neurólogos han vuelto a los restos de Gage a fin de analizar con mayor precisión este mítico caso.

Al respecto, se plantea que la barra de hierro, al lesionar la zona medial de ambos lóbulos frontales de Gage, afectó sus capacidades de procesar las emociones y tomar decisiones racionales. Asimismo, se cree que esto influyó negativamente sus funciones ejecutivas.

Así fue como, un fatídico accidente revolucionó el campo de la neurología, al poner sobre la mesa la relación entre el funcionamiento cerebral, la personalidad y el comportamiento. Por tanto, el caso de Gage se corresponde con un caso histórico que sentó las bases del estudio de las bases biológicas del comportamiento, y del estudio de las funciones ejecutivas.

Referencias:

  1. The return of Phineas Gage: clues about the brain from the skull of a famous patient. https://doi.org/10.1126/science.8178168
  2. The Tale of Phineas Gage, Digitally Remastered. https://doi.org/10.1089/089771504774129964