Jane Goodall es una primatóloga, etóloga, antropóloga y mensajera de la paz de la ONU, conocida por ser la conservacionista más famosa en todo el mundo. Así, tras dedicar más de 55 años de su vida al estudio y la conservación de los chimpancés, Jane Goodall ha logrado ganarse un puesto de renombre en el campo de la conservación y el bienestar animal.

Siguiendo la determinación de comprender exhaustivamente el comportamiento de los chimpancés, Jane Goodall logró ser aceptada por una manada de estos primates por años, a partir de lo que descubrió interesantes datos sobre esta especie, motivándola a invertir sus esfuerzos en el cuidado y la conservación de esta especie. Así, su vida es una historia que vale la pena ser contada.

Estos fueron los primeros pasos de Jane Goodall en el campo de la etiología

Dame Jane Morris Goodall nació en Londres el 3 de abril de 1934, bajo el nombre de Valerie Jane Morris Goodall. Cuando aún era muy pequeña, su amor hacia los animales se desarrolló gracias a un regalo de su padre. De niña, Goodall recibió de parte de su padre un juguete realista con la forma de un chimpancé, al que se le adjudicó el nombre de Jubilee.

Al respecto, la conservacionista recuerda que durante su infancia, las amigas de su madre se horrorizaban con el juguete, pensando que era tenebroso y posible objeto de pesadillas. Sin embargo, este animal de felpa marcaría el resto de su historia. De hecho, cuando tenía entre ocho y nueve años, el sueño más grande de Jane Goodall era viajar a África y vivir entre los animales silvestres.

Más adelante, a los 26 años, Jane Goodall vería su sueño cumplirse de la mano del afamado paleontólogo Louis Leakey. Así, se embarcó en una aventura hacia la selva de Gombe, en Tanzania, cumpliendo el rol de secretaria del mencionado científico mientras este se dedicaba a la observación de chimpancés. De esta manera, sus días transcurrían entre anotaciones de cada uno de los comportamientos de estos primates, hasta que fueron aceptados por la manada.

Para este momento, Goodall ni siquiera había asistido a la universidad, pero eso no le impidió dedicarle todos sus esfuerzos al estudio científico de los chimpancés. Así, un día, descubrió que uno de estos primates usó un palo para extraer hormigas de un hormiguero. A partir de ello, se planteó la hipótesis de que los chimpancés también podían usar herramientas, lo que le hizo pensar que quizás no eran tan distintos a los humanos.

Poco a poco, la primatóloga fue incursionando cada vez más en este mundo, a pesar de las críticas recibidas por parte de la comunidad científica; en este sentido, logró el apoyo de muchos para consolidar el campo de estudio de los chimpancés e incluso, formó su familia en la selva, rodeada de estos primates.

Jane Goodall: toda una vida dedicada a los chimpancés

 

Antes de lograr sus primeros descubrimientos, Jane Goodall tuvo que lidiar con la frustración de ser rechazada por los chimpancés. De esta manera, mientras caminaba por la selva entre innumerables peligros, estaba obligada a observar a estos primates de lejos, ya que si era percibida por ellos, huían o se comportaban de forma extraña; esto era todo lo contrario a lo que la científica necesitaba.

Sin embargo, poco a poco, los chimpancés se adaptaron a su presencia, por lo que, además de saquear ocasionalmente sus provisiones, le permitieron formar parte de la manada para estudiar su comportamiento. Así fue como Goodall descubrió que los chimpancés solían comer carne, a pesar de que para el momento se consideraban unos animales exclusivamente veganos.

En la misma línea y, quizás su descubrimiento de mayor reconocimiento, es que estos primates podían usar palos a modo de herramientas para atrapar hormigas y termitas para su consumo. Aún más, la primatóloga descubrió que los chimpancés fabricaban sus propias herramientas, arrancándole las hojas a los palos para cazar sus alimentos.

No solo eso, sino que observó que los chimpancés usaban piedras para triturar los frutos secos de su dieta; además, usaban hojas a modo de vasos para extraer el agua de los árboles y beberla, además de limpiar sus cuerpos de la suciedad.

Esto planteó todo un fenómeno mediático, ya que se asomó la posibilidad de que los chimpancés podían ser más similares al ser humano de lo que a muchas personas les hubiese gustado aceptar. Para la época, se consideraba que el uso y la fabricación de herramientas útiles era un comportamiento único del hombre. En sus palabras:

“Ahora debemos redefinir las palabras hombre y herramienta, o aceptar a los chimpancés como sus seres humanos”.

También, tras años de observación, Goodall observó que los chimpancés no eran los pacíficos y amables animales que se creía, sino que, además de organizar actividades de caza para alimentarse de carne, y, además, desarrollaban comunidades guerreras para defender las fronteras de sus territorios, llegando incluso a mostrar conductas caníbales. Sin embargo, sus descubrimientos y su vida en general, no estarían libres de críticas.

Los descubrimientos de Goodall no se salvaron de ser objeto de críticas y controversias

Uno de los principales obstáculos que tuvo que enfrentar Goodall en su carrera fue el machismo imperante para la época. Así, tras sus descubrimientos, muchos titulares machistas quisieron insinuar que sus logros se debían a su atractivo como mujer. No obstante, la científica logró aprovecharse de esto para hacer notar aún más sus descubrimientos, redirigiendo el foco de atención hacia los chimpancés.

Por otro lado, Goodall también fue criticada por una supuesta falta de rigor científico y apego excesivo hacia los animales que se correspondían con su objeto de estudio. En este sentido, luego de su primer viaje a Gombe, ya graduada de etóloga, decidió colocarle nombres humanos a los miembros de la manada de chimpancés que se dedicaría a estudiar.

De hecho, mostraba una gran debilidad por el macho alfa del grupo, llamado Barba Gris, y por Flo, la hembra de mayor poder dentro de la manada. Esto le valió ser objeto de innumerables críticas por parte de la comunidad científica, donde la atribución de emociones e individualidad a los animales no se consideraba parte de la etología, sino un antropomorfismo burdo.

Sin embargo, de acuerdo a la experiencia de Goodall, este fue el secreto para ser aceptada en la comunidad de chimpancés, ya que se trata de una especie social que conforma lazos familiares similares a los del ser humano. Por tanto, la científica, en desafío a todos los paradigmas existentes, convirtió su técnica en una escuela, implementada en el campamento que forma parte del Centro de Investigación de Rio Gombe.

De esta forma, ninguna de las críticas hizo que Goodall perdiera el interés y la pasión por el estudio del comportamiento de los chimpancés; más bien, la impulsaron a continuar desarrollando sus investigaciones. Desde entonces, Jane Goodall es una de las caras más importantes en el mundo del activismo, ejerciendo la defensa del medioambiente en todos los rincones del planeta.

La embajadora mundial de los chimpancés

Además de los descubrimientos anteriormente expuestos, es importante enfatizar que Jane Goodall representó un cambio en el ámbito de la etología y la primatología sin precedentes. Los descubrimientos de Goodall cimentaron las bases para los estudios sobre primates que se llevaron a cabo luego de su incursión en el área.

Su metodología y los descubrimientos derivados de sus investigaciones rompieron todos los paradigmas de esta ciencia incipiente, convirtiéndola en una figura de referencia obligatoria al hablar del comportamiento animal. Actualmente, Goodall le dedica su vida a viajar por el mundo dando conferencias sobre conservacionismo, especialmente respecto a los chimpancés, los animales que robaron su corazón.

Así, dadas sus iniciativas, Jane Goodall es conocida afectuosamente como la embajadora mundial de los chimpancés. Gracias a su tenacidad y perseverancia, la científica ha logrado llamar la atención de las personas a favor de la conservación del medio ambiente. Actualmente, desde la dirección del Instituto Jane Goodall, la científica está a la cabeza de una campaña conservacionista llamada “Forever Wild”, lo que se traduce como “Siempre Salvaje”, invitando a las personas a conocer sobre el tráfico ilegal de especies silvestres para luchar contra esta devastadora práctica.

Referencias:

  1. Cultures in chimpanzees. https://doi.org/10.1038/21415
  2. The Influence of Dominance Rank on the Reproductive Success of Female Chimpanzees. https://www.doi.org/10.1126/science.277.5327.828
  3. Tool-Using and Aimed Throwing in a Community of Free-Living Chimpanzees. https://doi.org/10.1038/2011264a0