Incluso después de un tratamiento exitoso contra el cáncer, existe la posibilidad de que en otras partes del cuerpo aún haya células cancerosas inactivas que se separaron previamente del tumor original. Si se despiertan, estas células pueden proliferar y crecer en tumores metastásicos.

Estas células cancerosas dispersas pueden permanecer latentes en el cuerpo por muchos años, en un estado de hibernación, en el que además de permanecer inmóviles y no dividirse, se mantienen “invisibles” para el sistema inmunológico.

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Respuesta inmune

Las razones que provocan la transición de estas células dispersas de un estado de latencia a otro activo no se conocen bien todavía, pero se cree que esto puede deberse a procesos inflamatorios.

Los neutrófilos son un tipo de célula inmune que se distingue por encontrar y eliminar agentes extraños en el cuerpo.

En este sentido, un equipo de investigadores del Laboratorio de Cold Spring Harbor descubrió que la inflamación realmente puede despertar a las células cancerosas, y este proceso es desencadenado por uno de los tipos de células de nuestro sistema inmunológico: los neutrófilos,  los cuales están involucrados activamente en la respuesta inflamatoria.

Para probar los efectos de la inflamación en las células cancerosas inactivas, los investigadores establecieron un experimento en ratones. Diez individuos fueron inyectados con células de líneas especiales de cáncer luminiscentes.

Los investigadores provocaron la respuesta inflamatoria de dos maneras: por imitación de una infección, lo cual se logró rociando fragmentos de lipopolisacáridos (parte de la pared de células bacterianas) en la nariz de los ratones, y exponiendo a los animales al humo del tabaco.

En el primer caso, resultó que un par instilaciones de lipopolisacáridos fue suficiente para activar los neutrófilos y despertar a las células cancerosas latentes: la intensidad promedio de la luminiscencia de las células cancerosas aumentó en más de mil veces, durante el mes de observaciones.

El humo del tabaco causó un efecto similar: en ratones que vivían en habitaciones con humo, las células cancerosas se despertaron y comenzaron a dividirse activamente. En el grupo de control, diez ratones que fueron tratados con solución salina inofensiva o que permanecieron en habitaciones libre de humo, sólo se detectaron células cancerosas dormidas.

Las trampas son las responsables

Los neutrófilos, se encuentran entre los primeros en encontrar partículas extrañas, ya sean bacterias, levaduras o cualquier otro agente patógeno, y tienen varias formas de vencer a sus presas. Una de ellas es expulsar su ADN más allá de la membrana celular y formar una especie de red llamada trampa extracelular de neutrófilos.

Las células cancerosas dispersas pueden permanecer latentes en el cuerpo por muchos años para luego despertar y provocar la recurrencia de la enfermedad.
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Los científicos han demostrado que estas trampas neutrófilas fueron las responsables del despertar de las células cancerosas y no otras reacciones inflamatorias.

Los autores del estudio observaron que al prevenir la formación de las trampas neutrófilas, lo cual lograron utilizando una enzima especial, las células cancerosas dispersas continuaban inactivas, provocando una reducción importante en el riesgo de recurrencia de la enfermedad.

Referencia: Neutrophil extracellular traps produced during inflammation awaken dormant cancer cells in mice. Science, 2018. https://doi.org/10.1126/science.aao4227

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