Para cada uno de los sentidos, tenemos órganos especiales. Así, los ojos se encargan de la vista, los oídos de la audición, la piel del tacto, la nariz del olfato y la boca del gusto. Adicionalmente, a nivel cerebral, estos sentidos se agrupan en regiones distintas, la corteza visual, la corteza auditiva y la corteza somatosensorial.

No obstante, se tienen evidencias de la existencia de conexiones anatómicas entre estas estructuras cerebrales. Esto significa que la estimulación de uno de los sentidos puede influir en la activación cerebral de otros sentidos.

Científicos desarrollan piel artificial con percepción sensorial

Sobre este tema, recientemente, un equipo de investigadores ha llevado a cabo un experimento con ratones que demuestra que los sonidos pueden cambiar la percepción del tacto.

Nuestros sentidos interactúan entre sí

De acuerdo a los resultados de una investigación reciente, la estimulación auditiva en la corteza somatosensorial puede influir en las percepciones táctiles. La corteza somatosensorial es un sistema cerebral que se encarga de la percepción del tacto, el dolor y la temperatura.

Por ejemplo, esta estructura se encarga de procesar las percepciones de la yema de los dedos del ser humano. En el caso de los ratones, esta estructura procesa las sensaciones provenientes de los bigotes, lo que es equivalente al ejemplo propuesto sobre los seres humanos.

Teniendo esto en cuenta, los investigadores centraron su atención en la corteza somatosensorial a fin de analizar cómo los sonidos afectan las percepciones del tacto. Para ello, se llevó a cabo un experimento con una técnica conocida como pinzamiento de parches de neuronas individuales.

A partir de ello, se observó que las neuronas de los roedores en la corteza somatosensorial no responden a estímulos lumínicos. Sin embargo, estas neuronas mostraron actividad cuando fueron estimuladas con sonidos.

En particular, se observaron patrones de activación eléctrica ante los sonidos auditivos. Estos patrones se mostraron como puntas regulares o puntas rápidas, demostrando que la respuesta es distinta en comparación a la estimulación del tacto.

La interacción entre el tacto y los sonidos representa una ventaja evolutiva

Los resultados sugieren que los sonidos pueden preparar al organismo para la estimulación táctil.

Las personas suelen creer que los sentidos son distintos e independientes entre sí. No obstante, se tienen evidencias respecto a la interacción entre los diferentes sentidos. Esto es especialmente cierto al analizar interacciones audiovisuales y audio-táctiles.

En este caso, los investigadores demostraron que los estímulos auditivos desencadenan patrones de activación en las neuronas de la corteza somatosensorial. Adicionalmente, se observó que las respuestas eléctricas eran distintas según la estimulación fuese táctil o auditiva.

Así es como nuestros sesgos perceptivos cambian la forma en que vemos los objetos

Específicamente, ante los sonidos se producían potenciales postsinápticos largos y de latencia prolongada. Por su parte, ante la estimulación táctil, los potenciales postsinápticos eran más cortos. Esto sugiere que la corteza somatosensorial procesa los estímulos táctiles y auditivos de forma separada.

Finalmente, un análisis minucioso de los resultados parece indicar que los sonidos preparan al organismo para la percepción del tacto. En última instancia, esto representaría una importante ventaja evolutiva para animales nocturnos, como las ratas y los ratones, ya que funciona como una alarma para detectar presas o posibles amenazas.

Referencia: Auditory-induced response in the primary sensory cortex of rodents, (2018). https://doi.org/10.1371/journal.pone.0209266

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