La ansiedad es una emoción que está programada biológicamente en el ser humano y otros organismos vivos. Esta nos permite anticipar amenazas para protegernos de ellas. Sin embargo, la ansiedad puede salirse de control y causar intensos niveles de malestar que interrumpen el libre desenvolvimiento de las personas.

Sin embargo, hasta el momento, los tratamientos farmacológicos para este problema son poco eficaces y se asocian a efectos secundarios no deseados. No obstante, recientemente, un equipo de científicos identificó una proteína en el cerebro que puede ser clave para desarrollar tratamientos más efectivos contra la ansiedad.

La ansiedad no es un problema sencillo de solucionar

Los trastornos de ansiedad son sumamente frecuentes en la población mundial. Si bien la ansiedad se trata de una emoción normal, en ocasiones puede alcanzar niveles tan exagerados que afecta la vida de las personas. Cuando esto ocurre, lo más recomendable es recibir tratamiento psicológico y, en casos extremos, terapia farmacológica.

No obstante, los medicamentos actuales contra estos trastornos tienen poca efectividad y desencadenan incómodos efectos secundarios. La buena noticia es que un estudio reciente podría tener la clave para resolver este problema.

Para tratar la ansiedad, es necesario identificar sus causas; sin embargo, este no es un proceso sencillo. Al respecto, diversas investigaciones han demostrado que una estructura cerebral llamada amígdala podría ser responsable de la exacerbación de los niveles de ansiedad.

En particular, la amígdala es una parte del cerebro que se encarga de procesar el miedo y la ansiedad. En este caso, se ha observado que los trastornos de ansiedad se asocian a una activación excesiva de esta estructura. Así, la mayoría de los medicamentos contra la ansiedad, se dirigen a la amígdala.

Por ejemplo, las benzodiacepinas tienen la función de aumentar las sinapsis inhibitorias en la amígdala. Por lo tanto, reducen la actividad de las neuronas circundantes. De esta manera, las neuronas encargadas de la ansiedad se desactivan parcialmente, aliviando los síntomas.

Sin embargo, el efecto de los medicamentos no termina allí, sino que afecta a otras neuronas, causando efectos secundarios como somnolencia, problemas de concentración e incluso adicción. Por tanto, queda clara la necesidad de desarrollar nuevos medicamentos que tengan un funcionamiento más específico y especializado.

Una proteína podría ser clave para desarrollar mejores tratamientos contra la ansiedad

Muchas personas se ven obligadas a lidiar constantemente con molestos síntomas de ansiedad.

Teniendo en cuenta lo planteado anteriormente, un equipo de investigadores centró su atención en una proteína cerebral que fue descubierta recientemente. Esta proteína, llamada IgSF9b construye una vía de comunicación entre las sinapsis inhibitorias que potencialmente cancela el efecto inhibitorio.

En este sentido, los investigadores hipotetizaron que al bloquear esta proteína, sería posible desarrollar un tratamiento más específico para tratar la ansiedad. Por tanto, modificaron genéticamente a un grupo de ratones para que sufrieran de ansiedad patológica.

Posteriormente, los investigadores bloquearon la producción de esta proteína, tras lo que se observó que los síntomas de ansiedad en los ratones desaparecieron y empezaron a comportarse como ratones normales.

Más adelante, la inspección del cerebro de los roedores confirmó que la mejoría se debía a que las sinapsis inhibitorias habían cambiado su funcionamiento.

Por tanto, los investigadores sugieren que el bloqueo de la proteína IgSF9b puede tener un efecto ansiolítico importante. En este caso, se esperan nuevas investigaciones a fin de desarrollar nuevos tratamientos contra la ansiedad sobre la base de estos resultados.

Referencia: IgSF9b regulates anxiety behaviors through effects on centromedial amygdala inhibitory synapses, (2018). https://doi.org/10.1038/s41467-018-07762-1