La temperatura es una propiedad básica y esencial de cualquier sistema físico, incluidos los sistemas vivos. Es sabido que incluso modestas variaciones en la temperatura pueden tener efectos importantes en los organismos.

Durante mucho tiempo se ha pensado que a medida que el metabolismo aumenta a temperaturas más altas, las tasas de envejecimiento deberían aumentar, por lo que inversamente, las temperaturas bajas se asocian a una tasa ralentizada de la acumulación de daño celular que subyace envejecimiento, y en consecuencia, a una mayor longevidad.

La ciencia lo confirma: las plantas crecen menos a temperaturas más altas

Bajar el termostato

Pero los resultados de un nuevo estudio realizado por investigadores del Laboratorio de Biología Marina (MBL), sugieren que no se trata sólo de bajar el termostato, y que más bien, la medida en que la temperatura afecta la vida útil de un organismo depende de sus genes.

La imagen muestra un rotífero femenino (Brachionus), un sistema modelo para la investigación del envejecimiento.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo de investigación evaluó el efecto de la baja temperatura sobre el envejecimiento en 11 cepas de rotíferos Brachionus, con la hipótesis de que si la extensión de la vida útil es puramente termodinámica, todas las cepas deben tener un aumento similar.

Los rotíferos son pequeños animales acuáticos con aproximadamente 1.000 células, un cerebro, un sistema nervioso y sistemas musculares, digestivos y reproductivos. Estas criaturas ofrecen muchas ventajas como organismo modelo para la investigación biomédica, especialmente para los estudios de envejecimiento.

Luego de someter a las criaturas a diferentes temperaturas, 21 y 16 grados Celsius, los investigadores encontraron diferencias en la duración media de la vida que se ubicaron desde una disminución del 6 por ciento hasta un aumento del 100 por ciento, así como diferencias en la extensión de la vida útil máxima y relativa y en la tasa de mortalidad.

Los investigadores observaron que la baja temperatura aumentó la vida útil media en algunas cepas, pero no en todas. El cambio en la duración media de la vida varió considerablemente entre las cepas, desde una disminución pequeña hasta un aumento más que significativo.

Un proceso genético

 

Parte de las instalaciones del Laboratorio de Biología Marina, donde se llevó a cabo la investigación.El gen sensor de baja temperatura conocido TRPA1 está presente en el genoma del rotífero, pero los agonistas químicos de TRPA1 no afectaron la vida útil, lo que sugiere que este gen puede estar involucrado en la sensación de baja temperatura pero no en la quimiorecepción.

¿Por qué algunas personas son más sensibles al frío?

La variabilidad congénica en respuesta a bajas temperaturas sugiere que el mecanismo de extensión de la vida útil a bajas temperaturas es un proceso genético más que termodinámico y depende del genotipo.

En referencia a los resultados, la investigadora Kristin E. Gribble, afiliada al Centro de Biología Molecular Comparativa y Evolución del MBL y coautora del estudio, comentó:

“Esto significa que realmente debemos prestar más atención a la variabilidad genética al pensar en las respuestas a las terapias de envejecimiento. Eso será realmente importante cuando intentemos trasladar algunas de estas terapias a los humanos”.

Referencia: Congeneric variability in lifespan extension and onset of senescence suggest active regulation of aging in response to low temperatura. Experimental Gerontology, 2018. https://doi.org/10.1016/j.exger.2018.10.023

Más en TekCrispy