Cuando tenemos gripe o sufrimos de algún resfriado, no hay nada mejor que una sopa de pollo bien caliente, y esto es aún mejor si la hizo nuestra madre o nuestra abuela. Esto es algo que se repite en diferentes países alrededor del mundo y que se transmite de generación en generación.

Al respecto, según lo planteado por los expertos, son muchas las propiedades de la sopa de pollo que nos ayudan a recuperarnos de la gripe de mejor manera. En líneas generales, un tazón de sopa de pollo ayuda a eliminar la congestión nasal, nos mantiene hidratados y contiene nutrientes que favorecen una mejor respuesta inmunológica. Veamos los secretos medicinales que se esconden detrás de una buena sopa de pollo.

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La sopa de pollo ayuda a aliviar los síntomas de la gripe

Cuando sentimos malestar de gripe, una sopa de pollo puede ser milagrosa. Esta es una escena que se repite en diferentes escenarios que van desde las típicas películas hasta la vida cotidiana. Dicen las abuelas que no hay mal que no cure una buena sopa de pollo.

Este fenómeno no ha sido ajeno para los científicos, quienes se han dedicado a analizar este famoso caldo, a fin de develar sus secretos medicinales. En este sentido, diversas investigaciones han demostrado que la sopa de pollo ayuda a aliviar efectivamente los síntomas de la gripe y el resfriado común.

Esto se debe a varias razones. En primer lugar, cuando tenemos gripe, debemos procurar mantenernos hidratados. En este caso, la sopa de pollo es un caldo claro cálido y calmante, que se corresponde con una gran fuente de hidratación. Además, el calor del caldo ayuda a aliviar el dolor de garganta.

Como si esto no fuese suficiente, la sal y las especias que se le agregan a la sopa, ayudan a combatir la sensación de adormecimiento en las papilas gustativas. Como sabemos, el resfriado nos hace perder, en cierta medida, el sentido del gusto y del olfato. Sin embargo, los condimentos de esta sopa hacen que resalten los sabores, por lo que nos sentimos motivados a comer más.

En la misma línea, el vapor proveniente del caldo caliente puede ser beneficioso. Este vapor ayuda a abrir las vías respiratorias, lo que nos ayuda a respirar. Igualmente, el vapor del caldo tiene un efecto antiinflamatorio que nos ayuda a relajar los músculos y alivia el malestar asociado a la gripe.

La sopa de pollo es una importante fuente de nutrientes

La sopa de pollo es una poderosa medicina contra los síntomas de la gripe.

Por si no fuese suficiente, la sopa de pollo es una gran fuente de nutrientes. Empezando por el pollo, una carne alta en calorías, promueve mejores respuestas inmunológicas y contiene vitaminas y minerales. Por ejemplo, las vitaminas B presentes en el pollo, ayudan al sistema inmunológico y promueven una mejor digestión.

Adicionalmente, el pollo es rico en triptófanos. Estas sustancias favorecen la producción de serotonina, lo que mejora el estado de ánimo y promueve sensaciones de comodidad. Por su parte, los fideos son una gran fuente de carbohidratos que nos ayudan a sentirnos satisfechos.

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En este caso, los carbohidratos son la fuente predilecta de energía para nuestro organismo. Por tanto, una buena sopa de pollo con fideos puede dotarnos de la energía que nos ha robado la gripe.

Finalmente, las verduras que se le suelen colocar a la sopa de pollo son una importante fuente de vitaminas, minerales y antioxidantes. Así, las vitaminas C y K, además de otros nutrientes presentes en las zanahorias, el apio, la cebolla y otros de estos vegetales, favorecen la salud del sistema inmunológico. En este sentido, estas verduras fortalecen nuestro sistema inmune, ayudándolo a luchar contra el virus de forma más eficiente.

Referencia: Chicken Soup Really Is Good for the Soul: “Comfort Food” Fulfills the Need to Belong. https://doi.org/10.1177/0956797611407931

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